En los núcleos de estrellas explosivas y fusiones de estrellas de neutrones, los neutrinos pueden cambiar sus tipos casi instantáneamente: es como si una multitud pasara de repente de un movimiento caótico a un baile unificado. Los científicos entrenaron una inteligencia artificial para predecir tales eventos a partir de señales débiles. Esto nos acerca a desentrañar los misterios del Universo; quién sabe qué otras transformaciones invisibles podremos captar.
En una supernova o durante la colisión de estrellas de neutrones hierve la plasma — una sopa hirviente de núcleos. Entre ellos, los neutrinos, fantasmas predichos por Pauli y estudiados por Bethe. En la estrechez espacial, cambian bruscamente y de forma sincrónica uno de sus tres ‘sabores’ — como bailarines que cambian de estilo. Este cambio colectivo de sabores determina el desarrollo de la explosión y el nacimiento de elementos en la nucleosíntesis.
Ver esa danza en simulaciones es difícil: la región del salto es del tamaño de una moneda, miles de millones de veces menor que la estrella. Los físicos entrenaron un algoritmo con miles de ejemplos simplificados: cómo se distribuyen los neutrinos y hacia dónde vuelan. El programa adivinaba el momento por señales toscas: la densidad general y el flujo. La precisión saltó al 90% cuando se le proporcionaron datos de los tres sabores: neutrinos electrónicos, muónicos y tau. Sorpresa: sin esos saltos sincrónicos, no aparecerían el oro ni el platino. En los remolinos de los discos de acreción, justo en ese instante se forjan los núcleos preciosos.
🎯 Los neutrinos de la supernova de 1987 llegaron a la Tierra tres horas antes que la luz, como un mensajero que advierte de la explosión.