La relatividad general, que describe la estructura del universo, no prohíbe los bucles en el tiempo. Pero Stephen Hawking propuso la hipótesis de la 'protección de la cronología': los efectos cuánticos deberían destruir esos bucles, haciendo imposibles los viajes al pasado.
Un nuevo experimento propone poner a prueba esta idea con un láser. En él, la luz atraviesa repetidamente un medio amplificador, igual que una partícula hipotética podría dar vueltas en un bucle temporal cerrado. El punto clave: por encima del umbral de emisión del láser, la emisión espontánea (destellos de luz aleatorios) se amplifica bruscamente. Estas fluctuaciones cuánticas crean una barrera de ruido que, según los cálculos, hace imposible el viaje en el tiempo.
El esquema se basa en la relación entre la amplificación de la luz y la curvatura del espacio-tiempo. En el láser, la amplificación crea condiciones similares a las que aparecen cerca de un bucle temporal cerrado. Midiendo el ruido por debajo del umbral de emisión, se podría ver el límite fundamental que impone la mecánica cuántica. Así, un instrumento de laboratorio se convierte en una ventana a la física de los agujeros de gusano y las máquinas del tiempo.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2607.22056
Classical general relativity allows time travel, but Hawking [Phys. Rev. D 46, 603 (1992)] conjectured that quantum mechanics ultimately prevents it. Here we propose a feasible experiment to test Hawking's Chronology Protection Conjecture in optics. In this scheme, time travel is inherently related to lasing, and the amplified vacuum fluctuations above laser threshold establish the quantum limits of time travel
La idea de que las fluctuaciones cuánticas puedan destruir los bucles temporales se parece a cómo las interferencias aleatorias en una radio ahogan una señal débil. Solo que aquí las 'interferencias' son una propiedad fundamental del vacío que no se puede eliminar mejorando el equipo.
La trama de la película 'Primer' gira en torno al descubrimiento accidental de los viajes en el tiempo, y precisamente la inestabilidad cuántica podría explicar por qué son tan difíciles de controlar.