El fenómeno por el cual el tiempo de viaje de la luz aumenta debido al potencial gravitatorio, como en el efecto Shapiro.El retardo de la luz, también conocido como efecto Shapiro, es el retardo gravitacional del tiempo de la luz que pasa cerca de un objeto masivo. Según la relatividad general, un campo gravitatorio fuerte ralentiza el paso del tiempo, y como la luz viaja a una velocidad fija, la ralentización del tiempo efectivamente aumenta el tiempo de viaje de la luz a lo largo de su trayectoria. Esto no es un mero tecnicismo, sino una consecuencia directa de la curvatura del espacio-tiempo: la luz sigue una geodésica a través del espacio-tiempo curvo, y el tiempo coordenado que tarda es mayor que el que tardaría en el espacio plano.
El efecto fue predicho por Irwin Shapiro en 1964 y confirmado por primera vez en 1967 mediante la medición por radar del planeta Mercurio, utilizando el radiotelescopio de Arecibo.
Cuando una señal de luz pasa cerca de un cuerpo masivo (como el Sol), el potencial gravitatorio φ causa un retardo Δt = −(2GM/c³) ln(1 − R/r), donde M es la masa, R es el parámetro de impacto y r es la distancia al observador. El efecto es más fuerte cuando la luz roza la superficie del cuerpo. En la práctica, esto se mide haciendo rebotar señales de radar en planetas o naves espaciales y comparando el tiempo de ida y vuelta con las predicciones de la gravedad newtoniana. El retardo es diminuto — para el Sol, es como máximo de unos 250 microsegundos — pero es medible con relojes modernos.
El retardo de Shapiro se utiliza para probar la relatividad general en el sistema solar, para calibrar la sincronización en los conjuntos de púlsares para la detección de ondas gravitacionales, y para medir las masas de galaxias distantes mediante los retardos de tiempo en el lente gravitacional.
El retardo de Shapiro es tan sensible que se ha medido con una precisión de una parte por mil en el experimento de la sonda Cassini, confirmando la teoría de Einstein con una exactitud del 0.001%.







