En el centro de nuestra galaxia vive el agujero negro supermasivo Sagitario A*. Si un compañero invisible gira a su alrededor, su danza se puede notar por la luz de otras estrellas. La gravedad de este par actúa como una lente: cuando los agujeros negros pasan frente a una estrella de fondo, su luz se amplifica momentáneamente y se duplica.
Este método se llama lente gravitacional. Ayuda a buscar agujeros negros binarios donde los telescopios convencionales no llegan. Especialmente interesante es el nuevo enfoque: el lente casi periódico de la luz estelar (QPLS). En él, la luz no se amplifica una sola vez, sino rítmicamente, con el período orbital del par. Es como un faro que no parpadea por sí mismo, sino por un espejo curvo en el camino del haz.
Telescopios nuevos como el ELT podrán distinguir una segunda imagen, más tenue, de la estrella cerca del centro de la Vía Láctea. Y los sondeos del LSST encontrarán cientos de cuásares que parpadean rítmicamente. Estos datos se fusionarán con las señales de los detectores de ondas gravitacionales LISA y los conjuntos de temporización de púlsares, y entonces veremos y oiremos por primera vez el mismo dúo cósmico.
Si un agujero negro supermasivo pasara exactamente entre nosotros y una estrella lejana, veríamos no un punto, sino un anillo perfecto de luz: el anillo de Einstein.
En la película 'Interstellar', el agujero negro supermasivo Gargantúa se muestra mediante lente gravitacional del fondo; este mismo efecto ayuda a buscar pares reales de agujeros negros.