En una década, la astronomía de ondas gravitacionales pasó de la primera detección a cientos de fusiones de objetos compactos registradas. Sin embargo, casi todas esas señales son cortas: duran desde fracciones de segundo hasta decenas de segundos. Al mismo tiempo, los teóricos predicen la existencia de señales transitorias prolongadas, por ejemplo las de binarias de agujeros negros primordiales de masa subsolar. Esas fuentes pueden emitir dentro de la banda sensible de los detectores LIGO, Virgo y KAGRA durante horas e incluso años. Buscar este tipo de eventos con los métodos tradicionales choca con limitaciones computacionales, porque la cantidad de plantillas necesarias crece con la duración de la señal.
Los autores proponen una nueva forma de remuestrear los datos que combina dos etapas del procesamiento en una sola. La idea clave: si la señal tiene un modelo conocido de evolución de la frecuencia, se puede recalcular el tiempo de modo que la señal se vuelva monocromática. Entonces, en lugar del costoso filtrado adaptado para cada plantilla, basta con una única transformada rápida de Fourier. El problema es que, tras el remuestreo, las muestras quedan desigualmente espaciadas en el nuevo tiempo, y la FFT habitual no sirve. En vez de interpolar a una malla uniforme, los autores usan la transformada rápida de Fourier no uniforme (NUFFT), que calcula el espectro directamente a partir de muestras no uniformes. Así se evitan operaciones innecesarias y se acelera el procesamiento.
Las pruebas de rendimiento en un procesador comercial mostraron una aceleración de diez a cien veces en comparación con el remuestreo estroboscópico tradicional. La aceleración exacta depende de la longitud del segmento coherente, de la frecuencia de muestreo y de la precisión requerida. Para demostrarlo, el método se aplicó a la búsqueda de señales prolongadas de binarias de agujeros negros primordiales con masas de 0.0005 a 0.1 masas solares. Al analizar la banda de 40–60 Hz y un segmento coherente de 30 segundos, el horizonte de sensibilidad supera la distancia al centro galáctico para todo el rango de parámetros estudiado, y para masas superiores a 0.02 masas solares alcanza la Nebulosa de Andrómeda. La verificación con señales inyectadas en el ruido real del detector LIGO Hanford confirmó la concordancia con las predicciones teóricas.
El trabajo se suma a los esfuerzos activos por buscar señales gravitacionales prolongadas, junto a las investigaciones sobre ondas gravitacionales de estrellas de neutrones en rotación y sobre efectos de gravedad cuántica. La diferencia de este trabajo es que no propone un nuevo método de análisis, sino una nueva implementación computacional de un enfoque ya conocido. No es un avance fundamental en física, sino una mejora de ingeniería que hace posible una búsqueda práctica en una región de parámetros antes inaccesible.
El método puede extenderse a otros tipos de señales prolongadas, por ejemplo las de la post-fusión de estrellas de neutrones o las de nubes de bosones ultraligeros alrededor de agujeros negros. Es posible optimizarlo para tarjetas gráficas, lo que daría una aceleración adicional de uno a dos órdenes de magnitud. También se puede adaptar el banco de plantillas a distintas regiones de parámetros y usar modelos de señal más precisos.
La aceleración del remuestreo influye directamente en la búsqueda de agujeros negros primordiales, que son candidatos a materia oscura. El método también es útil para cualquier tarea que requiera procesar señales prolongadas con evolución de frecuencia.
El paso inmediato es implementar NUFFT en tarjetas gráficas y evaluar la aceleración real. Después hay que realizar una búsqueda a gran escala en los datos de LIGO-Virgo-KAGRA.
En la astronomía de ondas gravitacionales sigue abierta la pregunta sobre la existencia de agujeros negros primordiales de masa subsolar. Este método acerca la respuesta, ya que permite buscar señales de esos objetos en los datos de los detectores terrestres.
Para un sistema con masa de chirp de 0.0005 masas solares, el cruce de la banda de 20–2000 Hz habría tardado unos dos años. Esto significa que la señal habría permanecido en el detector más tiempo que muchas misiones espaciales.