Los científicos han creado un dispositivo que dirige 24 haces de luz como si fueran una orquesta. Lo grabaron con láser dentro de vidrio y consume menos energía que una bombilla. La precisión es asombrosa: un error inferior al 0,3 %. Es un paso hacia los ordenadores cuánticos basados en luz, donde los fotones reemplazarán a los electrones. Imagina un laberinto de luz que resuelve problemas más rápido que un superordenador.
Un chip de vidrio del tamaño de una uña mezcla 24 haces de luz con una precisión del 99,7 %, como una consola de DJ donde en lugar de sonido hay señales luminosas. Las pérdidas no superan el 5 %, y su consumo es de solo 10 vatios.
El grabado láser crea un laberinto transparente dentro del vidrio. Calentadores microscópicos, como perillas de un mezclador, dirigen cada haz con precisión, evitando que las señales se entremezclen. Esto permite ejecutar algoritmos cuánticos —instrucciones para los computadores del futuro— y procesar información cuántica, donde los datos se almacenan en las propiedades de los fotones. Los fotones pueden estar entrelazados —un vínculo invisible que se rompe con cualquier interferencia (decoherencia)—, por lo que un ajuste de orfebre y mediciones precisas son obligatorios.
El récord se confirmó generando 2000 patrones de luz aleatorios y midiendo la entropía —una medida de su diversidad—: la mezcla resultó casi perfecta. Este procesador cuántico basado en óptica cuántica abre el camino a máquinas que simulan la química y crean comunicaciones seguras. En el horizonte, su integración con detectores superconductores de fotones individuales. En los orígenes están Feynman y Deutsch; von Neumann soñó con un autómata universal, y esta es su encarnación luminosa.
🎯 Para el aislamiento térmico se han tallado ranuras más finas que un cabello, y la estabilidad de los calentadores no varía ni un 0,005 % en 12 horas.
🎬 La idea de la computación óptica fue anticipada por Neal Stephenson en 'Snow Crash', donde describió hologramas ópticos que procesan datos.