Los agujeros de gusano son túneles hipotéticos en el espacio-tiempo. Los científicos simularon en computadora cómo el gas magnetizado cae en un agujero de gusano rotatorio. Resultó que su garganta (la parte más estrecha) emite pulsaciones casi periódicas, como un faro cósmico, a diferencia de los agujeros negros. Esto podría ser la clave para detectar agujeros de gusano.
El agua que se va por el desagüe del fregadero se arremolina formando un embudo. Si el desagüe lleva a otro tubo, en el punto estrecho el flujo se agita. Así se comporta el gas que cae en un agujero de gusano: un túnel que conecta dos bordes del Universo. Las simulaciones por ordenador mostraron que el plasma incandescente (gas supercaliente) se acumula en la "garganta" del agujero, creando una sombra con una mancha brillante extra, como si el anillo tuviera un recodo.
La gran sorpresa: este grumo de gas hace que el agujero "parpadee": el brillo cambia rítmicamente cada pocos minutos. Este centelleo lo pueden captar los radiotelescopios que observan los centros de núcleos galácticos activos. Incluso desde lejos, la curvatura del espacio alrededor de la garganta se delata por la geometría peculiar de la sombra y la pulsación: una señal clara de que no estamos ante un agujero negro, sino ante un portal.
🎯 La idea del agujero de gusano como puente entre universos surgió por primera vez con Ludwig Flamm en 1916, apenas un año después de que Einstein publicara la relatividad general. El término en sí no apareció hasta 1957, acuñado por John Wheeler.
🎬 En «Interstellar» mostraron el agujero de gusano como una esfera; los cálculos confirman que notaríamos su sombra y centelleo.