El púlsar en el sistema PSR J1757−1854 es el núcleo superdenso de una estrella que murió en una explosión de supernova. Su compañera es otra estrella de neutrones. La atracción mutua curva el espacio, como una bola pesada que hunde una tela elástica. Por eso, el tiempo fluye más lento en el púlsar, y la órbita cambia ligeramente de forma en el punto más cercano y se contrae, emitiendo ondulaciones gravitacionales.
Para detectar esta minúscula curvatura, durante nueve años los astrónomos registraron los pulsos con radiotelescopios, limpiando la señal de interferencias del medio interestelar. Las mediciones coincidieron a la perfección con la predicción de Einstein y permitieron descartar versiones incorrectas de la orientación del sistema. Es la continuación de los descubrimientos de Hulse y Bell Burnell, que confirman los efectos relativistas en púlsares binarios.
🎯 Cada segundo, la órbita se contrae cinco femtosegundos, mil veces más fino que un cabello humano. Dentro de 76 millones de años, esto provocará una fusión colosal de las dos estrellas, similar a la detectada por LIGO en 2017.