Las ráfagas de radio rápidas son como burbujas en una sopa hirviendo: estallan sin ritmo. Breves emisiones de ondas de radio desde galaxias lejanas liberan en milisegundos una energía comparable a la que produce el Sol en días. La señal viaja hacia nosotros a la velocidad de la luz durante miles de millones de años, estirándose debido a la expansión del Universo y la dilatación del tiempo de Einstein.
Los astrónomos midieron la entropía en sus señales, comparándolas con eventos desde erupciones solares hasta terremotos. Entre los sospechosos están las supernovas, que dejan estrellas de neutrones (predichas por Zwicky, con el límite de masa de Chandrasekhar), y los púlsares — faros giratorios, descubiertos por Bell Burnell. Las explicaciones habituales no encajaron.
En el gráfico de «estocasticidad–caos», las ráfagas aparecieron apartadas. Su caos es único: las señales surgen en el entorno burbujeante de una estrella de neutrones, independientemente unas de otras. Una fuente emitió más de 10 mil ráfagas en 8 meses, parpadeando hasta 12 veces por segundo, más rápido que una alarma de emergencia. El método es aplicable a las fusiones de agujeros negros y a las ondas gravitacionales. La materia oscura está en la lista de otros misterios.
🎯 Una sola ráfaga de milisegundos emite tanta energía como nuestro Sol durante varios días. Y algunas fuentes repiten con tanta frecuencia que en un mes liberan más energía que el Sol en miles de años.
🎬 En la novela 'Contacto' de Carl Sagan, una señal de radio desde el espacio fue la clave para comunicarse con una civilización extraterrestre. Las ráfagas de radio rápidas, descubiertas más tarde, también se consideraron inicialmente posibles señales artificiales, pero hoy los científicos ven en ellas una maravilla natural.