Ya a 500 millones de años del Big Bang existen agujeros negros de mil millones de soles, varias veces más rápido de lo que permitían los viejos modelos. La clave es una onda de choque que funciona como una fuente cósmica: expulsa el gas, ralentizando la acreción entre 5 y 7 veces, y convierte hasta el 10% de la masa en radiación (compárese con el 0.7% de la fusión termonuclear). Tales explosiones pudieron encender los primeros cuásares y explicar los puntos rojos del JWST.
🎯 En las soluciones de ondas de choque, el gas no cae simplemente al agujero negro, sino que hace un viraje de "fuente": primero la onda de choque lo arroja hacia afuera, y solo cuando la superficie de velocidad cero en expansión alcanza el gas, este da la vuelta y se dirige sin obstáculos a la singularidad.