Detrás de la pared trabaja un mecanismo invisible. No vemos los engranajes, pero oímos cómo el suelo y el techo responden a su vibración. Si el suelo zumba, el techo contesta con retraso, y si zumba el techo, el suelo responde de otra manera. Esa asimetría de la respuesta delata que dentro algo roza y se calienta.
Algo parecido ocurre en la física de los sistemas pequeños, por ejemplo los motores moleculares. El ruido térmico impide medir con precisión todos los detalles, y el instrumento solo registra estados toscos: «funciona» o «está parado». Cuánta energía se disipa en forma de calor no se ve directamente. Los autores del artículo encontraron una manera de estimar una cota inferior de esa disipación a partir de la asimetría de la relación entre dos magnitudes observables en distintos instantes.
Para un estado estacionario, cuando los flujos son constantes, la estimación funciona con cualquier intervalo de tiempo entre mediciones. Para procesos cambiantes se obtiene cuando los dos instantes casi coinciden. En los ejemplos, la estimación captura hasta el 60% de la disipación real en una red de cuatro estados y alrededor de la mitad para una partícula en un anillo, donde solo se ve la mitad del recorrido. Este método es útil en biofísica, en trampas ópticas e incluso para series financieras.
Para una partícula en un anillo con un potencial asimétrico y una fuerza constante, la estimación puede alcanzar el 100% de la producción de entropía si las magnitudes observables se eligen como el seno y el coseno de una misma frecuencia espacial y el potencial está ausente.