Un estado de no equilibrio es una condición del sistema que no está en equilibrio termodinámico, a menudo mantenida por un impulso externo.Un estado de no equilibrio es una condición de un sistema en la que no se encuentra en equilibrio termodinámico, lo que implica que hay flujos persistentes de energía, materia o información, y que propiedades como la temperatura o la densidad no son uniformes. La mayor parte del universo se encuentra en tales estados: una taza de café enfriándose, una célula viva, una estrella o un ordenador cuántico. Estos estados se mantienen mediante fuerzas externas que los impulsan, y son la fuente de toda la estructura y complejidad que observamos, desde la vida biológica hasta los patrones meteorológicos.
El estudio formal de la termodinámica de no equilibrio comenzó con Lars Onsager en la década de 1930, quien derivó las relaciones recíprocas para flujos acoplados, y fue ampliado por Ilya Prigogine en la década de 1970 para sistemas alejados del equilibrio.
En equilibrio, un sistema ha maximizado su entropía y no se producen flujos netos. Un estado de no equilibrio surge cuando un gradiente externo —de temperatura, presión o potencial químico— aleja al sistema de este balance. El sistema responde desarrollando flujos que intentan restaurar el equilibrio, pero si el impulso se mantiene, se establece en un estado estacionario con flujos constantes. En sistemas cuánticos, el no equilibrio puede mantenerse acoplándose a un 'baño' de ruido o mediante impulsos periódicos, dando lugar a fenómenos como corrientes de calor u oscilaciones sincronizadas.
Los principios de no equilibrio sustentan el diseño de baterías cuánticas, motores térmicos y técnicas de enfriamiento, así como la comprensión de procesos biológicos como la fotosíntesis y la señalización neuronal.
El efecto Mpemba —por el cual el agua caliente puede congelarse más rápido que el agua fría— es un fenómeno de no equilibrio que ha desconcertado a los científicos desde Aristóteles y sigue siendo solo parcialmente explicado.








