Los láseres de megavatios, que sondean el tejido del espacio-tiempo, despiertan inesperadamente en los espejos de LIGO una resonancia destructiva: la inestabilidad paramétrica que amenaza con ahogar la señal. Los físicos enfrentaron la luz contra sí misma: mediante realimentación óptica crearon «ant
arXiv:2606.27643 · 2026-06-26