La energía necesaria para separar un sistema ligado en sus partes constituyentes.La energía de enlace es la energía que debe suministrarse a un sistema ligado para separarlo en sus partes constituyentes. Aparece en todas las escalas de la física: la energía que mantiene a los electrones en un átomo, a los protones y neutrones en un núcleo, a los átomos en una molécula, o incluso a las estrellas en una galaxia. El concepto es central para entender por qué los sistemas son estables y cuánta energía se libera o absorbe cuando se forman o se desintegran. En el contexto de los títulos proporcionados, la energía de enlace subyace a fenómenos tan diversos como la adhesión bacteriana, la reparación del ADN y la atracción de positrones hacia los átomos.
El concepto de energía de enlace surgió a principios del siglo XX con el desarrollo de la física atómica y nuclear. La equivalencia masa-energía de Albert Einstein (E=mc²) en 1905 proporcionó la base teórica, y las mediciones de masas atómicas de Francis Aston en la década de 1920 revelaron que los núcleos pesan ligeramente menos que sus componentes, demostrando directamente la energía de enlace.
Un sistema ligado tiene una energía total menor que la de sus componentes separados. La energía de enlace es la diferencia entre la energía de las partes separadas y la energía del estado ligado. Para romper el sistema, se debe añadir al menos esta cantidad de energía. Por el contrario, cuando el sistema se forma, esta energía se libera, a menudo en forma de calor o luz. Cuanto más fuerte es el enlace, más energía se requiere para romperlo, y más estable es el sistema.
La energía de enlace es crucial en la energía nuclear y las armas nucleares (la fisión y la fusión liberan energía de enlace), en química para comprender la energética de las reacciones, y en biología para procesos como la reparación del ADN y el plegamiento de proteínas.
La energía de enlace de un átomo de hidrógeno es de aproximadamente 13,6 electronvoltios, pero la energía de enlace de un núcleo de carbono-12 es de unos 92 millones de electronvoltios, es decir, unas siete millones de veces mayor.


