Los modos y gravitones de Kaluza-Klein pesados procedentes de dimensiones adicionales, que evaden su detección en experimentos terrestres, pueden originarse durante la inflación y generar no gaussianidad primordial mediante su inevitable interacción con las perturbaciones de densidad. En un modelo curvado de cinco dimensiones se han calculado los biespectros completos mediados por el radión y los gravitones KK, y se ha realizado por primera vez una búsqueda de estas señales en los datos de temperatura y polarización de Planck 2018. No se han encontrado evidencias estadísticamente significativas de no gaussianidad; la máxima significación alcanzada fue de 1.8σ para una masa del gravitón KK de aproximadamente 1.6H (donde H es el parámetro de Hubble durante la inflación). Adicionalmente, se ha identificado una configuración 5D que produce de forma natural no gaussianidad con un parámetro f_NL en el rango de 1 a 50, lo que está al alcance de futuros cartografiados del cielo.
La física de partículas se ha desarrollado durante mucho tiempo bajo el paraguas del Modelo Estándar, pero muchos misterios —desde la jerarquía de masas hasta la naturaleza de la materia oscura— requieren nuevas ideas. Una de las hipótesis más audaces sugiere que nuestro mundo contiene dimensiones espaciales ocultas, enrolladas en diminutos bucles o formando «branas» en un espacio multidimensional. Verificar estas ideas en aceleradores terrestres es difícil, ya que la energía a la que se manifestarían podría ser inalcanzable. Sin embargo, justo después del Big Bang, durante la época de expansión inflacionaria, la escala de energía característica —el parámetro de Hubble— pudo alcanzar 10^13–10^14 GeV, abriendo una ventana única a la física de ultra-altas energías. Precisamente este enfoque, propuesto hace más de un siglo por Georges Lemaître y desarrollado con los descubrimientos de Edwin Hubble, permite usar la radiación del fondo cósmico como una especie de colisionador cosmológico.
Para el análisis se utilizaron los datos de la misión Planck sobre la temperatura y polarización del fondo cósmico de microondas, descubierto en 1965 por Arno Penzias. El método principal es la búsqueda de desviaciones de la gaussianidad en las funciones de correlación de tres puntos (biespectros). Tales desviaciones pueden aparecer si durante la inflación se produjeron y decayeron partículas masivas, como los gravitones de Kaluza-Klein. Según el principio de incertidumbre, las fluctuaciones cuánticas en un espaciotiempo en rápida expansión llevan a la creación de pares de partículas desde el vacío. Gracias a la superposición de estados y a efectos que recuerdan al entrelazamiento cuántico, las perturbaciones primordiales adquieren una dependencia angular característica, que depende del espín y la masa de la partícula. Esto es similar a la espectroscopia de altas energías, donde la forma de la señal hace las veces de línea espectral. A diferencia de las ondas gravitacionales ordinarias, que se propagan por el espaciotiempo, los gravitones masivos se manifiestan mediante adiciones no gaussianas. Los cálculos se realizaron en el marco del modelo de espacio-tiempo curvo de cinco dimensiones (RS1), estabilizado por el campo de Goldberger-Wise, teniendo en cuenta los efectos de dilatación temporal en el Universo en expansión.
El análisis no reveló una señal estadísticamente significativa: la significancia local máxima para el gravitón de Kaluza-Klein fue de 1.8σ para una masa de aproximadamente 1.6 H (H es el parámetro de Hubble durante la inflación). Para el radión no se encontraron desviaciones significativas. Al 95 % de nivel de confianza, el parámetro de no gaussianidad f_NL es compatible con cero: para el radión f_NL ≈ 15 ± 34, para el gravitón f_NL ≈ −58 ± 32. No obstante, los investigadores demostraron que, en el marco de un modelo concreto de espacio pentadimensional, cabe esperar valores de f_NL del orden de 1–50, lo cual está al alcance de futuros cartografiados. Los límites obtenidos dependen sustancialmente de la forma del biespectro: la estructura observada resultó ser sensible a los números cuánticos de las partículas, lo que convierte el método en una auténtica espectroscopia de masa-espín. Las formas del biespectro, una vez proyectadas en la esfera celeste, conservan dependencias angulares características gracias a que las perturbaciones viajaban a la velocidad de la luz en el plasma caliente del Universo primitivo.
El descubrimiento de que incluso partículas pesadas procedentes de dimensiones ocultas, inaccesibles para los colisionadores, pueden dejar huella en la radiación del fondo cósmico, cambia nuestra perspectiva sobre la verificación de las teorías de «gran unificación». Los límites observacionales sobre la no gaussianidad ahora pueden traducirse directamente en restricciones para los parámetros de los modelos multidimensionales. Curiosamente, estos resultados entroncan con el problema de la entropía de los agujeros negros, donde también surge la cuestión de la conservación de la información en gravedad cuántica. Además, confirman la fecundidad de la idea del colisionador cosmológico, propuesta para sondear la física a escalas inaccesibles de otro modo. En el futuro, estas investigaciones podrían arrojar luz sobre la naturaleza de la materia oscura, si se comprueba que también está compuesta por partículas de Kaluza-Klein.
En los próximos años, la sensibilidad de la búsqueda de no gaussianidad aumentará gracias a nuevos datos sobre la estructura a gran escala del Universo —la distribución de galaxias y cúmulos—, así como a mediciones mejoradas de la polarización del CMB. Ya ahora, proyectos como Euclid, SPHEREx y futuros cartografiados del cielo permitirán reducir los errores varias veces. Los teóricos también trabajan en ampliar la clase de modelos: por ejemplo, incluyendo dinámicas no triviales en las dimensiones adicionales o efectos de potencial químico que potencian la producción de partículas. Un interés especial suscita la búsqueda de funciones de cuatro puntos (triespectro), que podrían aportar información adicional. Cabe esperar que en 5–10 años se alcance una sensibilidad suficiente para poner a prueba predicciones realistas, y entonces la cosmología se convertirá en una herramienta completa de espectroscopia de altas energías, que competirá con los aceleradores.
Los resultados tendrán un impacto directo en los programas de búsqueda de no gaussianidad en futuras misiones y cartografiados cosmológicos, y estimularán el desarrollo de modelos multidimensionales en teoría de cuerdas.
El siguiente paso será el análisis de nuevos datos con sensibilidad mejorada, así como la realización de búsquedas combinadas del radión y los gravitones teniendo en cuenta las correlaciones de cuatro puntos.
El estudio conecta el problema de la jerarquía de masas y la naturaleza de la materia oscura con la cosmología observacional. También aborda la cuestión fundamental de la gravedad cuántica: las fluctuaciones cuánticas del espaciotiempo en el Universo primitivo podrían haber dejado una huella imborrable si la teoría de cuerdas con dimensiones adicionales es correcta.
🎯 Resulta curioso que la idea de usar la cosmología para verificar la física de partículas se remonte a los años 70, pero solo ahora, gracias a la precisión de los datos de Planck, se ha hecho realidad.
🎬 En la novela de Greg Egan «La escalera de Schild» se describe un universo con dimensiones adicionales, donde los físicos descubren una forma de viajar a través del «volumen». Aunque nuestra realidad es más modesta, la búsqueda de partículas mensajeras de las dimensiones ocultas en la radiación del fondo cósmico es un paso hacia «escuchar» el eco del cosmos multidimensional.