Los estallidos rápidos de radio (FRB) son misteriosos destellos de radio de milisegundos. Algunos se repiten y su señal se distorsiona por el entorno como la luz de una linterna en la niebla. Los científicos idearon una forma de determinar, a partir de estas distorsiones, qué tan grande es esta región 'nebulosa'. Resultó que en algunos estallidos tiene el tamaño de un remanente de supernova, en otros es comparable a un sistema estelar binario. ¿Qué se esconde en estas nubes cósmicas?
Imagina que miras una farola a través de un vidrio sucio y giratorio. La luz de la farola es un estallido rápido de radio (una breve y potente explosión de ondas de radio del cosmos), y el vidrio sucio es una nube de plasma magnetizado. El vidrio gira, y la luz a veces se enrojece, a veces se azula, y su brillo titila. Por la rapidez con que cambia la imagen, podemos deducir si el vidrio está cerca de la farola.
Así es como actuaron los astrónomos: combinaron tres tipos de distorsiones de la señal de radio para medir, sin conjeturas, la distancia desde la fuente del estallido hasta la nube magnética. Resultó que, en algunas estrellas de neutrones —densos restos de astros que explotaron— la nube está muy cerca, como un planeta junto a su estrella (apenas unos cientos de millones de kilómetros). Esto es típico de sistemas binarios, donde conviven un púlsar (estrella magnetizada que gira muy rápido, descubierta por Jocelyn Bell Burnell) y una estrella normal. En otros estallidos, la cortina magnética se extiende por años luz, como una enorme nebulosa tras la explosión de una supernova (fenómeno descrito antaño por Fritz Zwicky).
Este método es una especie de espectroscopia (descomposición de la señal en frecuencias), pero en lugar de analizar la composición química, observa las turbulencias magnéticas. Conociendo la velocidad de la luz y cómo se retrasa la señal en el plasma, los científicos convierten las distorsiones en una regla. Ahora ya no hace falta adivinar dónde se esconde la fuente de estas misteriosas explosiones: el propio hidrógeno y el helio (elementos principales de las estrellas, como demostró Cecilia Payne-Gaposchkin) en la nube magnética delatan la distancia. Esto permite dividir todos los estallidos rápidos de radio en dos familias y entender qué cataclismos cósmicos los originan.
🎯 La galaxia natal del estallido repetitivo más famoso es diminuta, pero las estrellas nacen en ella a un ritmo frenético, y el propio estallido bate récords magnéticos.
🎬 En la ciencia ficción, por ejemplo en la novela 'Contacto' de Carl Sagan, los estallidos rápidos de radio se consideraban señales de civilizaciones extraterrestres. En realidad, los generan campos magnéticos superintensos en estrellas muertas, lo cual no es menos apasionante.