Imagina un 'fantasma' magnético que salta entre dos anillos superconductores a distancia, sin cruzar el espacio entre ellos. Los científicos sugieren que este extraño salto podría comprobar si los efectos cuánticos tienen límites, e incluso desafiar nuestra comprensión de la realidad. ¿Podría este fantasma revelar las reglas ocultas del mundo cuántico?
El campo magnético actúa a distancia. Pero David Bohm demostró que en el mundo cuántico existe un potencial vector, un libro de contabilidad invisible que afecta a las cargas incluso donde no hay campo. Este efecto Aharonov-Bohm permite transmitir información cuántica sin contacto directo. John Bardeen propuso usarlo para transferir un cuanto de flujo magnético entre dos anillos superconductores.
En el experimento, los anillos están conectados por un lazo común, donde una nube coherente de electrones obliga al flujo total a ser estrictamente definido. La superposición cuántica permite que el flujo «salte» de un anillo a otro, como reescribir un asiento en un libro contable transfiere dinero entre cajas fuertes. Los saltos se registran con interferómetros ultrasensibles, medidores basados en el efecto SQUID.
Si el salto fuera más rápido que la luz, se violaría la causalidad. Pero la decoherencia cuántica —la pérdida de coherencia al crecer el sistema— probablemente lo evite. Roger Penrose predijo que, al aumentar la masa, la función de onda colapsa por sí sola. El mismo mecanismo que posibilita la teleportación establece un límite para los ordenadores cuánticos, pero a cambio ofrece sensores de altísima precisión.
🎯 El cuanto de flujo magnético es la «moneda» más pequeña del campo magnético. En un anillo superconductor, la corriente no puede desaparecer porque eso exigiría «cambiar» esa moneda, y no hay fracción más pequeña. Por eso el anillo guarda el campo eternamente.