Un agujero negro no es solo una silueta oscura contra el fondo de estrellas. Su sombra está rodeada por un delgado anillo luminoso de fotones que dan vueltas alrededor del horizonte de sucesos antes de escapar hacia el observador. Normalmente, esta imagen no depende de la polarización de la luz, es decir, de la dirección en la que oscila el campo eléctrico de la onda.
Pero todo cambia si los fotones no solo sienten la gravedad, sino también la curvatura del espacio-tiempo directamente. Este acoplamiento especial, llamado acoplamiento al tensor de Weyl, convierte el espacio alrededor del agujero negro en una especie de cristal birrefringente. La luz con una polarización rodea el agujero por un arco más amplio, y la de la otra, por uno más estrecho. La sombra se divide: en lugar de una mancha oscura, aparecen dos, una dentro de la otra. Sus bordes pueden separarse más de la mitad del radio.
Los autores del trabajo calcularon el conjunto completo de señales observables: desde la absorción y dispersión de ondas hasta la estructura fina de los anillos de fotones. Verificaron sus cálculos con tres métodos independientes. La señal más fiable del efecto es la luz reflejada exactamente hacia atrás. En la teoría ordinaria ese rayo no existe, pero aquí aparece y no depende de la orientación de la polarización. Este «rayo inverso» podría convertirse en la clave para buscar nueva física en las futuras observaciones del horizonte de sucesos.
La birrefringencia es una propiedad de algunos cristales, como la calcita, a través de la cual una inscripción se ve doble. Alrededor de un agujero negro, este efecto lo crea la propia gravedad si los fotones están acoplados a ella de manera especial.
En la película «Interstellar», la sombra del agujero negro Gargantúa se calculó teniendo en cuenta la rotación, pero la división por polarización podría añadir un segundo anillo desplazado.