En algún lugar del universo temprano, 400 000 años después del Big Bang, una nube de hidrógeno en enfriamiento se recalienta de repente: una gota invisible de materia negra se evapora, emitiendo radiación intensa. Esta gota —agujero negro primordial— actúa como un diminuto calentador, impidiendo que el hidrógeno se recombine. Un agujero negro de masa 10⁻¹⁸ M☉ (similar a un pequeño asteroide) se evapora en cientos de miles de años. No es ciencia ficción, sino una posible clave para la «tensión de Hubble»: una discrepancia de 5σ entre las mediciones de la velocidad de expansión del universo. Adam Riess y sus colegas, basándose en cefeidas y supernovas, obtienen unos 73 km/s/Mpc, mientras que el satélite Planck, al analizar el fondo cósmico de microondas, arroja 67.4 km/s/Mpc, siguiendo la Ley de Hubble. El agujero negro primordial que se evapora debido a la radiación de Hawking, predicha por Stephen Hawking, podría haber calentado el gas, como un grifo que gotea en una bañera que se enfría. El estudio de este escenario no solo permite buscar una solución al enigma, sino también imponer restricciones a la propia materia oscura.
Para comprobar la hipótesis, los investigadores modificaron el código recfast añadiendo a las ecuaciones de balance térmico la energía de los evaporantes agujero negro primordial (PBH). Se consideró un rango de masas de 10⁻²⁰–10⁻¹⁷.⁵ M☉, en el que los agujeros pierden masa activamente durante la época de recombinación. El principal canal de calentamiento es la ionización secundaria: la intensa radiación gamma se dispersa en electrones y genera pares, transfiriendo energía rápidamente al gas. La eficiencia apenas depende de la energía del fotón. El equipo varió la fracción de PBH en la materia oscura (de 10⁻⁶ a 10⁻²), la forma de la función de masa inicial (espectros de ley de potencia M⁻¹ y M⁻²) y la masa máxima. Para mayor realismo, se tuvieron en cuenta las pérdidas por neutrino, que se llevan hasta el 50% de la energía, y los factores de cuerpo gris, que atenúan el flujo. Los PBH más ligeros (<10⁻¹⁹ M☉) se evaporan antes de la nucleosíntesis y están limitados por la nucleosíntesis primordial.
Las simulaciones mostraron que incluso una fracción modesta de PBH en la materia oscura —10⁻⁴ Ω_C— desplaza la superficie de último scattering en Δz ≈ 13, aumentando H₀ un 1.8 %. Con una fracción de 10⁻³ Ω_C y una función de masa M⁻¹, el desplazamiento alcanza Δz ≈ 64, y H₀ aumenta un 8.9 %. La discrepancia desaparece. Una función de masa más empinada, M⁻², multiplica el efecto por 6.4. Sin embargo, con una fracción superior a 10⁻² Ω_C, los agujero negro provocan una completa reionización que contradice las observaciones. Los PBH con masas >10⁻¹⁷.⁵ M☉ sobreviven hasta z < 100 y están descartados por los datos del bosque Lyman-alfa. El cálculo del espectro del fondo cósmico de microondas con CAMB mostró que las diferencias en polarización entre modelos son solo del 0.6 %. La expansión del universo actúa aquí como un medidor indirecto: vemos su velocidad a través del prisma de la historia térmica.
El trabajo muestra que una población hipotética de PBH en evaporación es capaz de ajustar el valor de H₀ sin necesidad de nueva física. Esto cambia la esencia del problema. Ahora es una cuestión para la materia oscura. Si al menos una pequeña parte de la materia oscura está compuesta por PBH, la inferencia de H₀ a partir del fondo cósmico de microondas pierde fiabilidad como calibración. En consecuencia, las mediciones locales de la constante de Hubble a z ≲ 1, basadas en la Ley de Hubble, resultan más directas y dependen menos de las propiedades no gravitacionales de la materia oscura.
En el futuro, será necesario refinar los factores de cuerpo gris mediante el código GrayHawk, ya que podrían atenuar el calentamiento en dos órdenes de magnitud. Se requieren cálculos detallados de la influencia conjunta de una cosmología variable y los PBH usando cadenas de Markov Monte Carlo. Un aspecto de especial interés es la búsqueda de la señal de 511 keV procedente de la aniquilación de positrones en la Galaxia. Si los datos descartaran a los PBH como forma dominante de materia oscura, el abanico de modelos para explicar la tensión se estrecharía.
Impactará en la cosmología (medición de H₀), la física de la materia oscura y los modelos del universo temprano.
Realizar un análisis conjunto variando la cosmología. Incluir el enfriamiento detallado del gas. Verificar las predicciones sobre el fondo gamma.
El artículo aborda directamente la naturaleza de la materia oscura y el origen de los agujeros negros primordiales. Si los PBH explican la tensión de Hubble, se refuerza la hipótesis de que no todos los componentes oscuros son partículas elementales. En la bañera del universo temprano, incluso un débil goteo de agujeros negros en evaporación puede retrasar notablemente el momento en que el agua se vuelve transparente para los fotones. Queda abierta la cuestión del mecanismo de formación de los PBH durante el período inflacionario.
Esta sección está dirigida al autor del trabajo y a sus colegas. Los trabajos vecinos los encontró la búsqueda por significado en nuestro archivo, no por coincidencia de palabras. No evaluamos: mostramos el campo alrededor.
Qué hace el trabajo
En este trabajo se estudia el efecto de los agujeros negros primordiales en evaporación sobre la historia térmica de la recombinación: se modificó el código recfast, se añadió el calentamiento por ionización secundaria debida a radiación dura, y se variaron la masa y la fracción de los PNH en la materia oscura. Se muestra que una fracción de 10⁻³ Ω_C con una función de masas M⁻¹ aumenta H₀ en un 8.9%, aliviando la tensión de Hubble.
Dónde está su fuerza
La fortaleza del trabajo reside en el cálculo directo del efecto de la evaporación de los PNH sobre el desplazamiento de la superficie de última dispersión y sobre H₀, teniendo en cuenta pérdidas realistas por neutrinos y factores de cuerpo gris. Esto proporciona una herramienta cuantitativa para el análisis conjunto con datos del CMB.
Hacia dónde puede avanzar
Vale la pena probar
Por qué puede importar
Si el calentamiento por PNH realmente desplaza la recombinación y modifica H₀, esto conecta la física del universo temprano con las mediciones locales, y también afecta la formación de las primeras estructuras. Un análisis conjunto con observaciones de rayos gamma y de radio podría convertir a los PNH de una solución hipotética en un componente comprobable de la materia oscura.
Trabajos cercanos en nuestro archivo
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tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2607.18528v1
Primordial black holes (PBHs) evaporate through Hawking radiation, emitting high-energy photons and ionising their surrounding environment. As contributors to the density of dark matter, Omega_C, if 10^-18 solar mass PBHs are present in the Universe they delay recombination and move the surface of last scattering of the cosmic microwave background (CMB). We perform recombination simulations using the software Recfast, and calculate the PBH fraction of dark matter required to resolve the Hubble tension. We find that nominally a cosmic PBH energy density of Omega_PBH ~ 10^-3 Omega_C would cause an 8.9% increase in the value of H_0, enough to entirely reduce the tension between the early- and late-time observations. This PBH fraction is modified by Gray Body Factors affecting Hawking radiation. Furthermore, also fitting the CMB leaves the Hubble tension not fully relieved with our present PBH prescription. Until relevant non-gravitational properties of the dominant dark matter species are ruled out, we suggest that the hypothesis that the ionisation history of the universe matches the thermal history of the standard LCDM cosmology is too precarious to hang the expansion rate on, and that it is better to measure H_0 locally at z <~ 1.
El cambio de temperatura del gas alrededor de un PBH evaporado no depende de su masa inicial: un agujero más masivo simplemente está rodeado de una cantidad proporcionalmente mayor de gas. Es como un tronco grande que, al quemarse por completo, cede tanto calor por unidad de masa a un litro de agua como una astilla pequeña.
La idea de los agujeros negros primordiales como fuente de energía aparece en la novela de Greg Egan «Llama eterna», donde los agujeros negros en evaporación se utilizan como arma. En el relato de Stephen Baxter «Un instante», la explosión de un agujero negro primordial amenaza la Tierra. En este escenario, sin embargo, estos agujeros actúan como calentadores cósmicos que afectan a todo el universo.