Las galaxias del universo no están dispersas al azar: las vecinas se mueven en la misma dirección, como un banco de peces, mientras que las lejanas van cada una por su cuenta. Dónde está el límite entre 'juntas' y 'por separado' no estaba claro hasta ahora. Los astrónomos han ideado una nueva medida: la escala a la que el movimiento medio de las galaxias a lo largo de la línea que une un par deja de ser coherente y empieza a contradecirse.
Esta escala se ha denominado escala de coherencia de velocidades. Se puede calcular mediante una magnitud especial: la traza del tensor de correlaciones de velocidades promediada sobre una esfera. Suena complicado, pero la idea es simple: tomamos una esfera alrededor de un punto y observamos cómo se mueven las galaxias en su interior respecto al centro. En esferas pequeñas, en promedio se alejan o se acercan al centro de manera coordinada. En esferas grandes, el movimiento se vuelve caótico, como una multitud en una plaza después de un concierto.
Lo más interesante es que esta escala apenas depende del tiempo. En un universo en expansión, permanece igual en coordenadas comóviles, como si una regla creciera junto con el espacio. Por eso se puede utilizar como una 'regla estándar' para medir distancias cósmicas. Además, está estrechamente relacionada con el momento en que las densidades de materia y radiación se igualaron en el universo, un evento clave en su historia.
Actualmente, la precisión de las mediciones está limitada: las velocidades de las galaxias se conocen peor que sus posiciones. Pero los nuevos sondeos del cielo, ya en funcionamiento o en preparación, permitirán afinar esta escala. Entonces los cosmólogos tendrán otra herramienta fiable para poner a prueba nuestras ideas sobre la estructura del universo.
La escala de coherencia de velocidades es aproximadamente 300 veces mayor que el diámetro de la Vía Láctea.