Fijar el análisis antes de mirar la respuesta, para que el resultado no pueda ajustarse hacia el esperado.El análisis ciego es una salvaguarda metodológica utilizada en la ciencia experimental para evitar que las expectativas del investigador influyan en el resultado del análisis. La idea es fijar todo el protocolo de análisis —incluyendo todos los pasos de procesamiento de datos, pruebas estadísticas y criterios de selección— antes de examinar los datos reales. Esto previene el error común del 'p-hacking' o el ajuste inconsciente del análisis hasta que aparezca un resultado deseado.
La técnica se formalizó por primera vez en la física de partículas, notablemente por la colaboración BaBar a finales de los años 90, y desde entonces se ha extendido a otros campos.
En la práctica, el investigador diseña el plan de análisis completo de antemano, a menudo con la ayuda de un colega que no conoce la respuesta verdadera. Los datos reales se 'ciegan' —por ejemplo, añadiendo un desplazamiento aleatorio a la medición clave u ocultando las etiquetas de los grupos experimentales. El análisis se ejecuta sobre los datos ciegos, y solo después de que el análisis esté completo y los resultados estén registrados se elimina el cegamiento. Esto asegura que el resultado final no esté influenciado por las creencias o esperanzas previas del investigador.
Se utiliza en experimentos de física de altas energías (por ejemplo, en el CERN), ensayos clínicos y psicología para garantizar que los resultados no estén sesgados por las expectativas del experimentador.
En algunos análisis ciegos, los datos se 'ocultan' añadiendo un número aleatorio secreto a todas las mediciones; el análisis se realiza sobre los datos desplazados, y solo al final se resta el desplazamiento para revelar el resultado verdadero.


