Una aleación de hierro y carbono, a menudo con otros elementos, conocida por su resistencia y dureza.El acero es una aleación compuesta principalmente de hierro y carbono, con un contenido de carbono que suele oscilar entre el 0,02% y el 2,1% en peso. La adición de carbono, junto con otros elementos como manganeso, cromo o níquel, transforma el hierro puro de un metal relativamente blando y dúctil en un material con una resistencia, dureza y capacidad de deformación notables. Esta versatilidad convierte al acero en la columna vertebral de la infraestructura moderna, desde rascacielos y puentes hasta automóviles e instrumentos quirúrgicos.
La producción de acero más antigua conocida se remonta a la antigüedad, con artefactos de alrededor del 2000 a.C. en Anatolia. Sin embargo, el proceso industrial moderno comenzó con el proceso Bessemer en la década de 1850, que permitió la producción en masa de acero asequible al insuflar aire a través del hierro fundido para eliminar impurezas.
La clave de la resistencia del acero reside en su microestructura. En el hierro puro, los átomos se disponen en una red regular que permite que las capas se deslicen fácilmente unas sobre otras, lo que lo hace blando. Cuando se introducen átomos de carbono, estos ocupan espacios intersticiales en la red de hierro, alterando la disposición perfecta. Esto dificulta el movimiento de las dislocaciones (defectos en la estructura cristalina), aumentando así el límite elástico del material. Los tratamientos térmicos, como el temple y el revenido, manipulan aún más la microestructura controlando la formación de fases como la martensita, que es extremadamente dura pero frágil, o la perlita, que equilibra resistencia y ductilidad.
El acero se utiliza en la construcción (barras de refuerzo, vigas estructurales), el transporte (carrocerías de automóviles, raíles de ferrocarril) y la fabricación (herramientas, maquinaria), así como en artículos domésticos como cubiertos y electrodomésticos.
La Torre Eiffel, construida originalmente con hierro forjado, depende ahora tanto del acero para su mantenimiento e integridad estructural que debe ser repintada cada siete años para evitar la oxidación, un proceso que requiere unas 60 toneladas de pintura.






