Interacción Humano-Computadora cs.HC

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La escritura de la mirada: cómo los ojos y la mano se ponen de acuerdo sobre el tiempo
Cuando la mano traza una línea, la mirada casi siempre va por delante, como un explorador que se asoma a la curva antes de que la columna doble. Pero, ¿cuánto se adelanta? Resulta que cada persona tiene su propia distancia, y no cambia de un intento a otro.
La inteligencia artificial lee el electrocardiograma sin descanso
El electrocardiograma es como una cinta larga en la que el corazón deja su caligrafía. El médico la examina para detectar fallos del ritmo, pero cuando el registro dura varios días, la cinta se extiende por kilómetros. El ojo se cansa, la atención se dispersa y las alteraciones raras pero peligrosas pueden pasar desapercibidas.
El cerebro traductor: cómo distintas personas escuchan la misma señal
Una persona mira letras parpadeantes en una pantalla y la computadora adivina cuál eligió a partir de un pico de actividad cerebral. Es como un intérprete que capta no las palabras, sino las señales eléctricas del cerebro. Pero cada cerebro 'habla' con su acento: en uno la señal es clara y nítida, en otro es débil y borrosa.
Cuando el código no nace del artículo
Un traductor que nunca ha asistido a una reunión traduce literalmente y pierde la mitad del sentido. No sabe que un asentimiento del jefe significa «hazlo como la vez pasada», y que la frase «bueno, ya veremos» es un rechazo cortés. Así también un modelo de lenguaje que escribe código a partir de un artículo científico: las ecuaciones las lee, pero los acuerdos tácitos no.
Instrumentación2026-05-272 minarXiv:2605.28916exprés
Dos asistentes de IA buscaron ondas gravitacionales: ¿quién lo hizo mejor?
Dos traductores recibieron la misma grabación en cinta del susurro de estrellas lejanas. Su tarea no es solo traducir, sino descifrar, limpiar el ruido y encontrar en ese murmullo el ritmo casi imperceptible de agujeros negros en colisión. Eso es exactamente lo que hicieron dos sistemas de inteligencia artificial: Claude Code de Anthropic y Codex de OpenAI.
Ancla genética para la salud
Compras una báscula de cocina nueva, pero en lugar de mostrar el peso exacto, solo indica la desviación respecto a una "norma". Para saber cuánto pesa una manzana, primero tienes que pesar decenas de otras manzanas y calcular el promedio.
Retoque con normas: dónde termina la ciencia y empieza el engaño
En la pantalla, el resultado de un modelado complejísimo: dos planetas colisionan, se expande una onda de choque. Un par de clics en el editor y las sombras duras se suavizan, el ruido se atenúa, el fondo se oscurece. Este retoque digital (edición de imagen para mejorar la apariencia) forma parte desde hace tiempo del arsenal de los científicos.
Robótica2026-07-162 minarXiv:2607.15129exprés
Robot malabarista: juego sincronizado con humanos
El robot malabarista atrapa y lanza pelotas al ritmo exacto de un humano, como dos púlsares que emiten pulsos al unísono. Hacer malabares con tres pelotas es una cascada clásica que sigue un compás definido, similar a la rotación uniforme de un faro cósmico. Si rompes el ritmo, el patrón se desmorona.
Un lazarillo electrónico para la visión artificial
Una prótesis ocular no transmite al cerebro una fotografía, sino un punteado escaso de puntos brillantes: los fosfenos. Para distinguir en ese parpadeo una taza o unas llaves, la persona debe mover la cabeza como una linterna en la oscuridad e ir juntando poco a poco los contornos del objeto. Es un proceso lento, parecido a armar un rompecabezas al que le faltan la mayoría de las piezas.
Relojes inteligentes contra el azúcar: por qué la precisión resultó ser un espejismo
Un glucómetro que no pincha el dedo, sino que simplemente mira la muñeca: el sueño de millones de personas con diabetes. Eso es lo que prometen los algoritmos que extraen el nivel de glucosa de la señal habitual del pulso, la fotopletismografía (esa misma que mide el pulso en los relojes inteligentes).
Cerebro y máquina: cómo enseñar a un ordenador a leer la mente día tras día
Cada día el cerebro suena un poco distinto. Ayer, la idea de mover la mano izquierda producía un patrón de ondas eléctricas; hoy, otro ligeramente diferente. Para una interfaz cerebro-computadora (un dispositivo que convierte órdenes mentales en acciones) esto es un gran problema: la configuración de ayer ya no sirve hoy.