
Un experimento de laboratorio lo suficientemente pequeño como para caber en una mesa, utilizado para probar la física fundamental.Un experimento de mesa es un experimento de física que cabe en una mesa de laboratorio, a diferencia de las instalaciones a gran escala como los aceleradores de partículas o los observatorios de ondas gravitacionales. Estos experimentos están diseñados para probar la física fundamental —como la mecánica cuántica, la gravedad o el principio de equivalencia— utilizando aparatos compactos y precisos. Suelen ser más baratos y rápidos de construir que sus contrapartes gigantes, lo que permite que más grupos participen en la investigación de vanguardia. Los avances recientes en enfriamiento láser, interferometría atómica y microfabricación han permitido que los montajes de mesa exploren fenómenos que antes solo eran accesibles en el espacio o en enormes detectores subterráneos.
El concepto de experimentos de mesa existe desde los inicios de la física moderna; por ejemplo, la balanza de torsión de Cavendish en 1798 midió la gravedad entre esferas de plomo sobre una mesa. Sin embargo, el término ha ganado popularidad en el siglo XXI para describir experimentos compactos que prueban la gravedad cuántica, la materia oscura y otros temas de frontera sin necesidad de una instalación de miles de millones de dólares.
Los experimentos de mesa se basan en una sensibilidad extrema en lugar de una energía extrema. Por ejemplo, un interferómetro atómico utiliza pulsos láser para dividir una nube de átomos fríos en una superposición de dos trayectorias, y luego las recombina para medir la diferencia de fase causada por la gravedad o la aceleración. Otro ejemplo es una balanza de torsión, que mide la pequeña torsión de una fibra debida a una fuerza gravitatoria o eléctrica. La clave es aislar el aparato de vibraciones, fluctuaciones de temperatura y ruido electromagnético, a menudo mediante cámaras de vacío y sistemas de retroalimentación activa.
Los experimentos de mesa se utilizan para buscar candidatos a materia oscura como los axiones, para probar el principio de equivalencia con objetos cuánticos y para desarrollar sensores cuánticos para navegación y geodesia. También sirven como bancos de prueba para tecnologías que luego podrían desplegarse en el espacio.
Algunos experimentos de mesa son tan sensibles que pueden detectar la atracción gravitatoria de una persona que pasa cerca, lo que obliga a colocar todo el aparato sobre plataformas de aislamiento de vibraciones y a operarlo de forma remota.




