
Una caída o cambio brusco en el espectro de energía de los rayos cósmicos a una energía específica, aquí alrededor de 3 PeV.La 'rodilla' se refiere a un cambio brusco en el espectro de energía de los rayos cósmicos, específicamente un aumento en la pendiente del espectro alrededor de 3 PeV (petaelectronvoltios), conocido como la 'rodilla'. Por debajo de esta energía, el flujo de rayos cósmicos disminuye según una ley de potencias, pero por encima, la disminución se vuelve más pronunciada. Esta característica indica un cambio en las fuentes o mecanismos de propagación de los rayos cósmicos, probablemente marcando la energía máxima a la que los remanentes de supernova pueden acelerar partículas. La rodilla es una restricción observacional clave para los modelos de aceleración de rayos cósmicos galácticos.
La rodilla fue descubierta por primera vez en 1958 por el físico italiano Giuseppe Cocconi y sus colegas, quienes analizaron datos de cascadas atmosféricas extensas. Su origen preciso sigue siendo un área activa de investigación, con múltiples experimentos como KASCADE e IceTop contribuyendo a su caracterización.
Los rayos cósmicos son partículas cargadas, principalmente protones y núcleos más pesados, acelerados por ondas de choque en remanentes de supernova. La energía máxima que una partícula puede alcanzar depende de la intensidad del campo magnético y del tamaño de la región de aceleración. Para protones, este límite es alrededor de 3 PeV, por lo que la rodilla se interpreta como el punto donde la contribución de las fuentes galácticas comienza a declinar. Los núcleos más pesados, con cargas más altas, pueden alcanzar energías mayores, por lo que la rodilla es en realidad una superposición de rodillas para diferentes elementos, como lo confirman mediciones recientes que muestran que el espectro se quiebra a energías proporcionales a la carga nuclear.
Comprender la rodilla ayuda a calibrar los detectores de rayos cósmicos y mejora los modelos de propagación de rayos cósmicos galácticos, lo cual es esencial para evaluar los riesgos de radiación para astronautas y satélites.
La rodilla no es una característica única y nítida, sino una serie de quiebres, uno para cada especie nuclear, con la energía de quiebre escalando linealmente con el número atómico Z, por lo que los núcleos de hierro tienen una rodilla a una energía aproximadamente 26 veces mayor que la de los protones.











