
Uno de los tres tipos (sabores) de neutrinos, asociado con el muón en las interacciones débiles.El neutrino muónico es uno de los tres sabores de neutrinos, partículas elementales que interactúan solo mediante la fuerza nuclear débil y la gravedad. Se produce en procesos que involucran muones, como la desintegración de piones en las lluvias de rayos cósmicos, o en aceleradores de partículas. Los neutrinos muónicos son famosos por ser escurridizos: miles de millones atraviesan tu cuerpo cada segundo sin dejar rastro. Su estudio ha revelado que los neutrinos pueden oscilar —cambiar de sabor—, lo que implica que tienen masas diminutas, un descubrimiento que mereció el Premio Nobel de Física en 2015.
El neutrino muónico fue detectado por primera vez en 1962 por Leon Lederman, Melvin Schwartz y Jack Steinberger en el Laboratorio Nacional de Brookhaven, utilizando un haz de neutrinos producido por la desintegración de piones. Demostraron que estos neutrinos producían muones, no electrones, confirmando la existencia de un sabor distinto.
Los neutrinos muónicos se crean cuando un muón se desintegra o cuando un pión se desintegra en un muón y un neutrino. Se detectan indirectamente: cuando un neutrino muónico interactúa con un núcleo, típicamente produce un muón, que deja una traza larga y recta en un detector como Super-Kamiokande o IceCube. Contando el número de neutrinos muónicos que llegan de una fuente dada (por ejemplo, el Sol o la atmósfera) y comparándolo con el número esperado, los físicos pueden medir las probabilidades de oscilación. El cambio de sabor ocurre porque los tres estados de masa del neutrino son superposiciones de estados de sabor, y adquieren fases diferentes mientras viajan.
Los neutrinos muónicos se utilizan en experimentos de larga línea de base (como NOvA y T2K) para estudiar las oscilaciones de neutrinos y la violación de CP, que podría explicar la asimetría materia-antimateria del universo. También sirven como sonda del interior de la Tierra mediante tomografía de neutrinos.
El neutrino muónico fue la primera partícula descubierta utilizando un acelerador de partículas, y su descubrimiento requirió un detector de cámara de chispas de 10 toneladas colocado en un haz de neutrinos en Brookhaven.











