
Un bucle de retroalimentación es un proceso donde la salida de un sistema influye en su entrada, a menudo conduciendo a amplificación o estabilización.Un bucle de retroalimentación es un mecanismo fundamental en el que la salida de un sistema se realimenta como entrada, creando una cadena circular de causa y efecto. Esto puede amplificar un cambio (retroalimentación positiva) o contrarrestarlo (retroalimentación negativa), dando lugar a comportamientos como crecimiento exponencial, oscilación o equilibrio estable. Los bucles de retroalimentación son omnipresentes en física, ingeniería, biología y sistemas sociales, explicando desde el funcionamiento del láser hasta la regulación del clima.
El concepto se formalizó en el siglo XX, notablemente por Norbert Wiener en la cibernética (1948), aunque existen ejemplos anteriores en reguladores mecánicos como el regulador de la máquina de vapor de James Watt (1788).
En un bucle de retroalimentación positiva, una pequeña perturbación se refuerza, alejando al sistema de su estado inicial—piensa en un micrófono que capta la salida de su propio altavoz, produciendo un chirrido. En la retroalimentación negativa, la salida se opone al cambio, como un termostato que apaga la calefacción cuando una habitación alcanza la temperatura establecida. El comportamiento del bucle depende de la ganancia (fuerza de la retroalimentación) y del tiempo de retardo, lo que puede conducir a estabilidad o dinámicas caóticas.
Los bucles de retroalimentación son esenciales en sistemas de control, desde el control de crucero en automóviles hasta la estabilización de láseres y detectores de ondas gravitacionales, así como en la regulación génica en biología.
El cuerpo humano utiliza retroalimentación negativa para mantener los niveles de glucosa en sangre, con la insulina y el glucagón actuando como señales opuestas.






