Un estado de mayor energía de un átomo o molécula, que a menudo conduce a la emisión de luz al relajarse.Un estado excitado es cualquier nivel de energía de un sistema cuántico por encima de su estado fundamental. Cuando un átomo, molécula o ion absorbe energía —de la luz, el calor o una colisión—, un electrón salta a un orbital superior, dejando al sistema en un estado excitado. Estos estados son inherentemente inestables: el sistema suele volver al estado fundamental en nanosegundos o microsegundos, liberando la energía absorbida como fotón o como calor. Los estados excitados son la base de la fluorescencia, la fosforescencia, los láseres y la fotosíntesis.
El concepto fue introducido por Niels Bohr en 1913 para explicar los espectros atómicos, y refinado por la teoría cuántica de la década de 1920, que describió los estados excitados como soluciones estacionarias de la ecuación de Schrödinger con energías más altas.
La excitación ocurre cuando una partícula absorbe un fotón cuya energía coincide exactamente con la brecha entre el estado fundamental y el excitado. El electrón ocupa un orbital superior y la energía total del sistema aumenta. La relajación puede ocurrir por varias vías: emitiendo un fotón (decaimiento radiativo), transfiriendo energía a átomos vecinos (decaimiento no radiativo) o sufriendo una reacción química. La vida media de un estado excitado depende de la probabilidad de transición, que está gobernada por reglas de selección cuánticas.
Los estados excitados se aprovechan en los láseres, donde la emisión estimulada de átomos excitados produce luz coherente, y en la imagenología médica, donde marcadores fluorescentes en estados excitados revelan estructuras biológicas.
Algunos estados excitados, llamados 'estados metaestables', pueden durar minutos o incluso horas — como el estado singlete de la molécula de oxígeno, que desempeña un papel en la terapia fotodinámica.








