Las estructuras retorcidas o desordenadas crean patrones de moiré que atrapan el sonido o la luz, o generan defectos topológicos como los skyrmiones.Los patrones de moiré surgen cuando dos estructuras periódicas se superponen con una ligera torsión o desajuste, creando un nuevo patrón a mayor escala. En física, estos patrones pueden alterar drásticamente las propiedades electrónicas, ópticas y acústicas de los materiales. Por ejemplo, torcer dos capas de grafeno en un 'ángulo mágico' puede convertirlo en un superconductor, y efectos similares pueden atrapar ondas sonoras o crear defectos topológicos como los skyrmiones.
Los patrones de moiré se conocen en óptica desde hace siglos, pero su aplicación a la física de la materia condensada se disparó después de 2018, cuando el grupo de Pablo Jarillo-Herrero en el MIT demostró la superconductividad en el grafeno bicapa retorcido. El concepto de defectos topológicos como los skyrmiones en sistemas de moiré es aún más reciente, surgiendo en la década de 2020.
Cuando dos redes se tuercen, la alineación atómica local varía periódicamente, creando regiones con diferentes propiedades electrónicas o mecánicas. Esta variación periódica actúa como un potencial de superred, que puede aplanar las bandas electrónicas y potenciar las interacciones electrón-electrón, dando lugar a estados correlacionados como la superconductividad. Para el sonido o la luz, el patrón de moiré puede crear bandas prohibidas o guías de onda, atrapando ondas en regiones específicas.
La ingeniería de moiré se utiliza para diseñar nuevos materiales cuánticos con propiedades ajustables, lo que podría conducir a nuevos tipos de transistores, dispositivos superconductores y computadoras cuánticas.
El 'ángulo mágico' para el grafeno bicapa retorcido es de aproximadamente 1.1 grados, y incluso una pequeña desviación de 0.1 grados destruye el estado superconductor.




