Un mineral común del manto en el que se transforma la wadsleyita cuando la presión disminuye durante el ascenso.El olivino es un silicato de magnesio y hierro que es el mineral más abundante en el manto superior de la Tierra, hasta unos 410 kilómetros de profundidad. Es el constituyente principal de la roca peridotita, que forma la mayor parte del manto. Cuando el material del manto asciende hacia la superficie, experimenta una transición de fase: a presiones más bajas, el olivino es estable, pero a mayores profundidades se transforma en minerales más densos como la wadsleyita y la ringwoodita. Esta transformación no es solo una curiosidad mineralógica: desempeña un papel clave en la tectónica de placas, la convección del manto y el comportamiento de las ondas sísmicas que atraviesan la Tierra.
El olivino se conoce desde la antigüedad como la gema peridoto, pero su papel como mineral principal del manto se estableció a principios del siglo XX mediante estudios petrológicos. La transición de fase específica a wadsleyita fue identificada en la década de 1960 por petrólogos experimentales como A.E. Ringwood, quien sintetizó los polimorfos de alta presión y los relacionó con las discontinuidades sísmicas.
El olivino tiene una estructura cristalina ortorrómbica con tetraedros de sílice aislados unidos por iones de magnesio o hierro. A alta presión (alrededor de 13-14 GPa, correspondiente a ~410 km de profundidad), la estructura se colapsa en la estructura más compacta tipo espinela de la wadsleyita, que tiene mayor densidad. Este cambio de fase es exotérmico, es decir, libera calor, y ocurre en un rango estrecho de profundidad, creando un reflector sísmico nítido. Durante el ascenso, la transformación inversa de wadsleyita a olivino absorbe calor y puede frenar o incluso detener las plumas del manto ascendentes, un proceso que influye en la actividad volcánica en los puntos calientes.
El olivino se utiliza en arenas de fundición, como material refractario y en la investigación de captura de carbono, donde su meteorización puede secuestrar CO2. En geofísica, su comportamiento de fase es esencial para interpretar la tomografía sísmica y modelar la dinámica del manto.
El olivino también se encuentra en meteoritos y en Marte, donde puede indicar actividad de agua pasada porque se altera a iddingsita en presencia de agua líquida.




