Un dispositivo que genera energía fusionando núcleos atómicos, típicamente isótopos de hidrógeno, a temperaturas extremadamente altas.Un reactor de fusión es un dispositivo diseñado para generar energía fusionando núcleos atómicos, típicamente isótopos de hidrógeno como el deuterio y el tritio, a temperaturas extremadamente altas. A diferencia de la fisión nuclear, que divide átomos pesados, la fusión imita el proceso que alimenta al Sol y a otras estrellas, ofreciendo el potencial de una fuente de energía casi ilimitada y limpia. El desafío radica en confinar el plasma sobrecalentado —un gas de partículas cargadas a millones de grados— el tiempo suficiente para que las reacciones de fusión produzcan más energía de la que se consume.
El concepto de fusión controlada se exploró por primera vez en la década de 1950, con dispositivos tempranos como el tokamak desarrollado por físicos soviéticos, incluidos Andréi Sájarov e Ígor Tamm. El proyecto internacional ITER, actualmente en construcción en Francia, representa la culminación de décadas de investigación.
El enfoque más común es el confinamiento magnético, donde potentes campos magnéticos mantienen el plasma en una cámara toroidal (con forma de dona), impidiendo que toque las paredes. El combustible se calienta a temperaturas superiores a los 100 millones de grados Celsius, punto en el cual los núcleos tienen suficiente energía cinética para superar su repulsión electrostática y fusionarse. Cuando el deuterio y el tritio se fusionan, producen un núcleo de helio, un neutrón y una cantidad significativa de energía cinética. El neutrón, al no tener carga, escapa del campo magnético y es capturado por la pared del reactor, donde su energía se convierte en calor para impulsar turbinas. La investigación reciente se centra en gestionar la turbulencia y las inestabilidades del plasma, así como en utilizar las partículas alfa energéticas producidas en la reacción para ayudar a mantener la temperatura del plasma, un proceso conocido como autocalentamiento.
Los reactores de fusión se persiguen principalmente para la generación comercial de electricidad, pero la tecnología también tiene aplicaciones potenciales en medicina nuclear, donde los isótopos producidos por fusión pueden usarse para imagen y terapia.
Un solo gramo de combustible de fusión puede producir tanta energía como la quema de unas 8 toneladas de carbón.













