
Gas cuyos átomos han perdido electrones, volviéndose transparente a la luz.El gas ionizado, también conocido como plasma, es un estado de la materia en el que los átomos han perdido uno o más electrones, dejando iones con carga positiva y electrones libres. Esta separación de cargas cambia fundamentalmente la forma en que el gas interactúa con la luz y los campos electromagnéticos. A diferencia de un gas neutro, que puede absorber y dispersar la luz, un gas ionizado se vuelve en gran medida transparente a muchas longitudes de onda, especialmente cuando la densidad de electrones es lo suficientemente baja como para que las colisiones sean raras. Esta transparencia es la razón por la que podemos ver a través de la corona solar durante un eclipse total, aunque sea extremadamente caliente.
Cuando un gas se calienta a altas temperaturas o se somete a una radiación electromagnética intensa, los electrones ganan suficiente energía para escapar de la atracción electrostática de sus núcleos. La mezcla resultante de iones y electrones se comporta de manera colectiva, respondiendo a campos eléctricos y magnéticos de formas que los átomos neutros no pueden. El grado de ionización y la densidad de electrones libres determinan las propiedades ópticas del gas: un gas completamente ionizado y de baja densidad es casi transparente, mientras que un plasma parcialmente ionizado o denso puede absorber, reflejar o emitir radiación en un amplio espectro.
El gas ionizado es el medio de trabajo en lámparas fluorescentes, pantallas de plasma y reactores de fusión, donde controlar su comportamiento es esencial para la generación de energía.
Más del 99% del universo visible se encuentra en estado de gas ionizado, incluyendo estrellas, nebulosas y el medio intergaláctico.







