Una desintegración nuclear hipotética que violaría la conservación del número leptónico, buscada en detectores de fondo ultrabajo.La desintegración beta doble sin neutrinos es un proceso nuclear hipotético en el que un núcleo emitiría dos electrones y ningún neutrino, violando la conservación del número leptónico en dos unidades. Es el único proceso experimentalmente accesible que podría demostrar que el neutrino es su propia antipartícula (una partícula de Majorana) y revelar la escala absoluta de masa del neutrino. La búsqueda de esta desintegración es una de las sondas más sensibles de la física moderna, y requiere detectores con una radiación de fondo extraordinariamente baja, ya que las vidas medias esperadas superan los 10^25 años.
El concepto fue propuesto por primera vez por Wendell Furry en 1939, poco después de la teoría de Majorana de 1937 sobre neutrinos autoconjugados. Las búsquedas experimentales comenzaron en la década de 1980, y los experimentos actuales más sensibles, como KamLAND-Zen, GERDA y EXO, han establecido límites inferiores para las vidas medias superiores a 10^26 años.
En la desintegración beta doble ordinaria, dos neutrones se desintegran simultáneamente, emitiendo dos electrones y dos antineutrinos. Si los neutrinos son partículas de Majorana, un neutrino virtual podría intercambiarse entre las dos desintegraciones, aniquilándose consigo mismo y dejando solo dos electrones. La señal es un pico agudo en el espectro de energía sumada de los dos electrones en el valor Q de la desintegración, distinto del espectro continuo del modo de dos neutrinos. Los experimentos utilizan cristales ultrapuros (por ejemplo, xenón, germanio, telurio) en lo profundo del subsuelo para protegerse de los rayos cósmicos y examinan cuidadosamente todos los materiales para eliminar impurezas radiactivas.
Más allá de la física fundamental, las técnicas de fondo ultrabajo desarrolladas para estas búsquedas se utilizan en experimentos de detección de materia oscura y en la producción de materiales ultrapuros para la computación cuántica y la imagen médica.
La vida media de la desintegración beta doble sin neutrinos, si existe, es al menos mil millones de veces la edad del universo, lo que la convierte en el proceso más raro jamás buscado.









