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semimetal de Weyl

Un material cristalino donde los electrones se comportan como partículas sin masa, imitando el espacio-tiempo curvo.
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Descripción

Un semimetal de Weyl es un material cristalino en el que los electrones se comportan como partículas sin masa, imitando el comportamiento de las partículas en un espacio-tiempo curvo. En estos materiales, la energía de los electrones depende linealmente de su momento, igual que los fotones, pero con una velocidad mucho menor. Esta propiedad inusual surge de la estructura de bandas electrónicas del material, donde dos bandas no degeneradas se tocan en puntos llamados nodos de Weyl. Cerca de estos nodos, los electrones se describen mediante la ecuación de Weyl, la misma ecuación utilizada en física de altas energías para fermiones sin masa.

Historia

El concepto de fermiones de Weyl en materia condensada fue propuesto por Hermann Weyl en 1929 para la física de partículas, pero la primera observación experimental de semimetales de Weyl en cristales se reportó en 2015, siendo el arseniuro de tantalio (TaAs) un ejemplo destacado.

Cómo funciona

En un semimetal de Weyl, las bandas de conducción y valencia se cruzan en puntos discretos del espacio de momentos, llamados nodos de Weyl. Estos nodos aparecen en pares de quiralidad opuesta (zurda y diestra). Los electrones cerca de un nodo de Weyl se comportan como partículas sin masa, con su espín acoplado a su momento. La dispersión lineal implica que la masa efectiva de los electrones es cero y se mueven a una velocidad constante. La quiralidad de los nodos da lugar a un fenómeno llamado anomalía quiral, donde la carga puede bombearse entre nodos de quiralidad opuesta en presencia de campos eléctrico y magnético paralelos.

En la práctica

Los semimetales de Weyl se estudian para posibles aplicaciones en espintrónica y computación cuántica, ya que sus propiedades electrónicas únicas podrían permitir flujos de corriente sin disipación y dispositivos topológicos novedosos.

Dato curioso

En un semimetal de Weyl, los electrones pueden comportarse como si estuvieran en un campo gravitatorio, lo que permite simular fenómenos de espacio-tiempo curvo en un cristal de laboratorio.

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