El proceso biológico mediante el cual el cuerpo repara tejido dañado, como un corte o una quemadura.La cicatrización de heridas es el intrincado proceso biológico mediante el cual el cuerpo repara tejido dañado, como un corte, una quemadura o una incisión quirúrgica. No es un evento único, sino una secuencia coordinada de fases superpuestas: hemostasia (detener el sangrado), inflamación (eliminar desechos y combatir infecciones), proliferación (formar nuevo tejido y vasos sanguíneos) y remodelación (fortalecer y reorganizar el área reparada). Este proceso es fundamental para la supervivencia, ya que restaura la función de barrera de la piel y otros órganos, previniendo infecciones y pérdida de líquidos.
Inmediatamente después de la lesión, los vasos sanguíneos se contraen y las plaquetas forman un coágulo, liberando moléculas señalizadoras que atraen a las células inmunitarias. En la fase inflamatoria, los glóbulos blancos limpian la herida de bacterias y tejido muerto. A continuación, los fibroblastos producen colágeno y crecen nuevos capilares, formando tejido de granulación que rellena el defecto. Finalmente, el colágeno se remodela y se entrecruza durante semanas o meses, aumentando la resistencia a la tracción, aunque el tejido reparado nunca iguala por completo al original.
Comprender la cicatrización de heridas orienta los tratamientos clínicos como suturas, apósitos, terapias con factores de crecimiento e injertos de piel, y es crucial para el manejo de heridas crónicas como las úlceras diabéticas.
La piel fetal cicatriza sin dejar marcas, un fenómeno que los investigadores estudian para mejorar la reparación de heridas en adultos.






