
Propiedades emergentes como la superfluidez o el aislamiento que surgen del desorden atómico o molecular en los materiales.Los fenómenos inducidos por el desorden se refieren a propiedades emergentes en materiales que surgen de la presencia de desorden atómico o molecular, en lugar de ser destruidas por él. Aunque el desorden a menudo se considera perjudicial para las propiedades de los materiales, en ciertos casos puede conducir a comportamientos novedosos y útiles, como la superfluidez, una superconductividad mejorada o una mayor absorción de luz. Estos fenómenos desafían la visión tradicional de que el orden es siempre necesario para obtener propiedades materiales deseables.
El estudio de los fenómenos inducidos por el desorden tiene sus raíces en la década de 1950 con el trabajo de Philip Anderson sobre la localización, pero la idea de que el desorden puede ser beneficioso ganó terreno a finales del siglo XX con los descubrimientos en superconductividad de alta temperatura y otros sistemas de electrones correlacionados.
En sistemas desordenados, la falta de orden de largo alcance puede conducir a la localización de estados cuánticos, conocida como localización de Anderson. Sin embargo, en algunos casos, el desorden también puede crear nuevas vías para las interacciones o alterar la densidad de estados de manera que mejore ciertas propiedades. Por ejemplo, en un superfluido, el desorden puede crear una fase de 'supersólido' donde la superfluidez coexiste con una estructura cristalina, o puede aumentar la temperatura crítica de un superconductor al incrementar la densidad de estados en el nivel de Fermi.
Los fenómenos inducidos por el desorden se aprovechan en el diseño de materiales avanzados, como celdas solares de alta eficiencia que utilizan estructuras de perovskita desordenadas para absorber más luz, y en el desarrollo de dispositivos de memoria cuántica que emplean redes de diamante desordenadas para almacenar información.
El fenómeno de 'superabsorción' en cristales de perovskita desordenados les permite absorber luz de manera más eficiente que los cristales perfectamente ordenados, lo cual es contraintuitivo respecto a las expectativas tradicionales.










