
Un experimento mental que ilustra la superposición cuántica, aquí aplicado a un resonador mecánico.El gato de Schrödinger es un experimento mental propuesto por Erwin Schrödinger en 1935 para ilustrar la naturaleza contraintuitiva de la superposición cuántica. En el escenario original, un gato en una caja sellada está acoplado a un átomo radiactivo que puede o no desencadenar la liberación de veneno. Hasta que se abre la caja, la mecánica cuántica describe al átomo en una superposición de estados desintegrado y no desintegrado, lo que implicaría que el gato está simultáneamente vivo y muerto. El experimento mental fue diseñado para resaltar lo absurdo de aplicar la superposición cuántica a objetos macroscópicos.
Erwin Schrödinger introdujo el experimento mental en 1935 en un artículo que discutía la paradoja de Einstein-Podolsky-Rosen. La primera realización experimental de un 'gato de Schrödinger mecánico' se logró en 2010 por Andrew Cleland y sus colegas en la UCSB, utilizando un resonador mecánico microscópico.
En los experimentos modernos, el 'gato' no es un animal real, sino un resonador mecánico macroscópico—un pequeño tambor vibrante o un voladizo—que se coloca en una superposición de dos estados vibracionales distintos. Al acoplar el resonador a un qubit superconductor o a un fotón, los investigadores pueden preparar y verificar la superposición. La gran masa del resonador (en comparación con los átomos) lo convierte en un banco de pruebas para explorar cómo los efectos cuánticos se desvanecen a escalas macroscópicas, una cuestión central para entender el límite entre la física cuántica y la clásica.
Los estados de gato de Schrödinger mecánicos se utilizan en computación cuántica y detección cuántica, donde la superposición de modos mecánicos macroscópicos puede mejorar la sensibilidad a fuerzas y permitir el procesamiento de información cuántica con ondas sonoras.
En 2010, investigadores de la UCSB crearon un resonador mecánico en una superposición de dos estados, cada uno involucrando el movimiento de unos 10 billones de átomos—el objeto más grande que exhibía superposición cuántica en ese momento.











