
La desviación de los fotones de luz por partículas o inhomogeneidades, que causa pérdida de nitidez en la imagen de tejidos profundos.La dispersión de la luz es el proceso por el cual los fotones se desvían de su trayectoria original debido a interacciones con partículas o fluctuaciones de densidad en un medio. En los tejidos biológicos, este fenómeno es la razón principal de su opacidad: la luz se dispersa múltiples veces, perdiendo su dirección y enfoque, lo que impide ver con claridad a través de más de unos pocos milímetros. Esto constituye un desafío fundamental en la imagen médica y la microscopía óptica, ya que limita la profundidad a la que podemos observar tejido vivo sin procedimientos invasivos.
El estudio de la dispersión de la luz se remonta a la explicación de Lord Rayleigh del cielo azul en el siglo XIX. En la óptica biomédica, el desafío de la dispersión fue reconocido tempranamente, pero un progreso significativo para superarlo llegó con el desarrollo de la tomografía de coherencia óptica en los años 1990 y, más tarde, con las técnicas de conformación de frente de onda en los años 2000.
Cuando la luz viaja a través de un medio como el tejido, encuentra variaciones en el índice de refracción causadas por membranas celulares, núcleos y otras estructuras. Cada interacción hace que el fotón cambie de dirección de manera aleatoria. Esta dispersión múltiple conduce a un proceso similar a la difusión, donde la información sobre la trayectoria original de la luz se pierde rápidamente. Sin embargo, técnicas como la óptica adaptativa o la conformación de frente de onda pueden precompensar la dispersión ajustando el campo de luz incidente, mientras que métodos computacionales pueden reconstruir imágenes a partir de la luz dispersada analizando los patrones de moteado.
La dispersión de la luz se aprovecha en técnicas como la tomografía óptica difusa y la tomografía de coherencia óptica, que utilizan luz dispersada para obtener imágenes de tejidos profundos, y en astronomía para estudiar el polvo interestelar.
El mismo principio que hace blancas a las nubes—la dispersión de Mie por las gotas de agua—también explica por qué la leche es blanca, ya que sus glóbulos de grasa dispersan por igual todas las longitudes de onda de la luz visible.






