
Una celda electroquímica que convierte la energía química de un combustible, como el hidrógeno, en electricidad.Una celda de combustible es un dispositivo electroquímico que convierte directamente la energía química de un combustible, típicamente hidrógeno, y un oxidante, generalmente oxígeno del aire, en electricidad, con agua y calor como subproductos. A diferencia de una batería, que almacena energía internamente, una celda de combustible requiere un suministro continuo de combustible y oxidante para producir electricidad. Las celdas de combustible son altamente eficientes en comparación con los motores de combustión porque evitan los pasos intermedios de calor y trabajo mecánico, convirtiendo la energía química directamente en energía eléctrica. Son una tecnología clave para la energía limpia, ya que no producen emisiones nocivas cuando funcionan con hidrógeno puro.
El principio de la celda de combustible fue descubierto por William Grove en 1839, quien demostró que combinar hidrógeno y oxígeno en una celda electroquímica podía producir electricidad. La primera celda de combustible práctica fue desarrollada por Francis Thomas Bacon en la década de 1950, lo que llevó a su uso en las misiones espaciales Gemini y Apolo de la NASA.
Una celda de combustible consta de un ánodo, un cátodo y una membrana electrolítica entre ellos. En el ánodo, el gas hidrógeno se divide en protones y electrones. Los protones pasan a través del electrolito, mientras que los electrones viajan por un circuito externo, creando una corriente eléctrica. En el cátodo, las moléculas de oxígeno se combinan con los protones y electrones para formar agua. La reacción global es 2H₂ + O₂ → 2H₂O, con liberación de electricidad y calor. La eficiencia está limitada por factores como la resistencia interna y los sobrepotenciales de activación, pero las celdas de combustible modernas pueden alcanzar más del 60% de eficiencia eléctrica.
Las celdas de combustible se utilizan en el transporte (vehículos eléctricos, autobuses, montacargas), en la generación de energía estacionaria para edificios y sistemas de respaldo, y en energía portátil para electrónica y aplicaciones militares.
Las misiones espaciales Apolo utilizaron celdas de combustible para proporcionar tanto electricidad como agua potable a los astronautas, ya que la reacción produce agua pura como subproducto.













