La tasa de cambio de la temperatura con la distancia, que impulsa el movimiento de los protones y la generación de campos magnéticos.Un gradiente de temperatura es la tasa a la que la temperatura cambia a lo largo de una distancia dada. En física, es la fuerza impulsora detrás de la transferencia de calor — desde el agitamiento microscópico de los átomos en una barra caliente hasta las colosales corrientes de convección dentro de estrellas y planetas. Dondequiera que haya una diferencia de temperatura, la energía tiende a fluir de lo caliente a lo frío, y este flujo puede organizar la materia de maneras sorprendentes, desde generar campos magnéticos hasta acelerar la rotación de las estrellas.
El concepto de gradiente de temperatura fue formalizado a principios del siglo XIX por Jean-Baptiste Joseph Fourier, quien en su obra de 1822 'Théorie analytique de la chaleur' introdujo la ecuación del calor que relaciona el flujo de calor con el gradiente de temperatura.
El gradiente es un vector: apunta en la dirección del aumento más pronunciado de la temperatura, y su magnitud indica cuán rápido sube la temperatura por metro. En un fluido, un gradiente fuerte hace que el material caliente y menos denso ascienda y que el material frío y más denso descienda — convección. Este movimiento de fluido eléctricamente conductor, combinado con la rotación, puede estirar y retorcer las líneas de campo magnético, un proceso llamado dinamo. En sólidos, el gradiente impulsa la conducción de calor mediante vibraciones atómicas o electrones libres, y en plasmas también puede establecer campos eléctricos y corrientes.
Los gradientes de temperatura se aprovechan en generadores termoeléctricos (usados en sondas espaciales como Voyager) para convertir el calor de la desintegración radiactiva en electricidad, y en intercambiadores de calor, sistemas de refrigeración y modelos de predicción meteorológica.
El ciclo magnético del Sol — el ritmo de manchas solares de 11 años — está impulsado por el gradiente de temperatura a través de la zona de convección solar, que hace que el plasma se agite como una olla hirviendo.






