
Un estado de la materia de quarks donde los quarks se emparejan y se mueven sin fricción, análogo a la superconductividad eléctrica.La superconductividad de color es un estado de la materia teorizado que ocurre en la materia de quarks a densidades extremadamente altas, como en el interior de las estrellas de neutrones. Bajo estas condiciones, los quarks—los constituyentes fundamentales de protones y neutrones—se emparejan para formar pares de Cooper, análogos a los electrones en un superconductor convencional. Este emparejamiento permite que la materia de quarks fluya sin resistencia, exhibiendo superfluidez y superconductividad. El término 'color' se refiere a la carga de la fuerza fuerte (rojo, verde, azul) que portan los quarks, y el patrón de emparejamiento está dictado por la estructura de color de la interacción fuerte.
El concepto fue introducido en 1977 por Bertrand Barrois e independientemente por Steven Frautschi, pero ganó prominencia a finales de la década de 1990 con estudios detallados de Mark Alford, Krishna Rajagopal y Frank Wilczek, quienes identificaron la fase CFL.
A densidades varias veces la saturación nuclear, la fuerza fuerte se vuelve lo suficientemente débil (debido a la libertad asintótica) como para que los quarks cerca de la superficie de Fermi puedan formar pares de Cooper mediante el intercambio de gluones. El emparejamiento ocurre en el canal antisimétrico de color, lo que lleva a un condensado que rompe la simetría de color. La fase más estudiada es la fase de bloqueo color-sabor (CFL), donde los quarks de los tres sabores (arriba, abajo, extraño) se emparejan en un patrón simétrico. Este condensado da masa a los gluones mediante el mecanismo de Higgs, haciendo que la fuerza de color sea de corto alcance, y permite que la materia de quarks se comporte como un superfluido.
Aunque no es directamente aplicable en la Tierra, la superconductividad de color es crucial para entender el interior de las estrellas de neutrones, su enfriamiento y la posible emisión de ondas gravitacionales de sus oscilaciones.
En la fase CFL, la materia de quarks es tan densa que una cucharadita de ella pesaría alrededor de mil millones de toneladas, y sería un superfluido perfecto, fluyendo sin ninguna viscosidad.











