La capacidad biológica de percibir campos magnéticos, utilizada por las aves para la navegación.La magnetorrecepción es la capacidad biológica de percibir campos magnéticos, utilizada por diversos animales para la navegación y la orientación. Las aves, las tortugas marinas y algunos insectos dependen de este sentido para migrar largas distancias con notable precisión. Los mecanismos subyacentes aún están en investigación activa, con dos hipótesis principales: una brújula química basada en pares radicales en las proteínas criptocromo, y un sistema basado en partículas magnéticas que involucra estructuras ricas en hierro en las células.
El concepto de magnetorrecepción fue propuesto por primera vez en la década de 1960 por Wolfgang Wiltschko y Friedrich Merkel, quienes demostraron que los petirrojos europeos podían orientarse usando el campo magnético. El mecanismo de pares radicales fue sugerido por Klaus Schulten en 1978, y la participación del criptocromo se identificó a principios de la década de 2000.
La hipótesis principal para las aves involucra proteínas criptocromo en la retina, que forman pares radicales cuando se exponen a la luz azul. Los espines de los electrones no apareados en estos pares son influenciados por el campo magnético terrestre, alterando el estado químico de la proteína y afectando finalmente las señales neuronales. Esto proporciona una brújula a nivel cuántico que es sensible a la dirección e intensidad del campo magnético. Modelos alternativos proponen pequeñas partículas magnéticas, como la magnetita, que se alinean físicamente con el campo y activan canales mecanosensibles.
Comprender la magnetorrecepción inspira el desarrollo de sensores magnéticos bioinspirados y tecnologías de navegación basadas en la cuántica, y contribuye a los esfuerzos de conservación de especies migratorias.
Algunas aves migratorias pueden detectar campos magnéticos tan débiles como 0,1 microteslas, aproximadamente 500 veces más débiles que el campo terrestre en la superficie.






