Las ondas gravitacionales dejan un desplazamiento permanente en el espacio-tiempo, recordando eventos pasados.La memoria gravitacional es un efecto sutil pero profundo de la relatividad general: cuando las ondas gravitacionales atraviesan el espacio-tiempo, no solo causan oscilaciones temporales, sino que también dejan un desplazamiento residual permanente en las posiciones relativas de las masas de prueba. Esto significa que después de que la onda ha pasado, el espacio-tiempo no regresa exactamente a su estado original: 'recuerda' el evento. Este efecto a veces se denomina 'efecto memoria' o 'memoria de Christodoulou'.
El concepto fue discutido por primera vez por Ya. B. Zel'dovich y A. G. Polnarev en 1974, quienes consideraron el efecto para partículas en movimiento. La contribución no lineal fue derivada rigurosamente más tarde por Demetrios Christodoulou en 1991, y el efecto es ahora una predicción estándar de la relatividad general.
El efecto memoria surge de la naturaleza no lineal de la gravedad. Las propias ondas gravitacionales transportan energía, y esta energía contribuye a la curvatura del espacio-tiempo. Cuando una ráfaga de ondas gravitacionales pasa, la distribución de energía cambia, lo que conduce a un cambio permanente en la métrica. Para un detector, esto se manifiesta como un cambio escalonado en la separación de dos masas de prueba, que persiste después de que la parte oscilatoria de la onda se ha desvanecido. También hay contribuciones lineales del movimiento de la fuente, pero la parte no lineal es particularmente interesante porque es una consecuencia directa de la autointeracción de la gravedad.
Detectar la memoria gravitacional proporcionaría una prueba única de la estructura no lineal de la relatividad general. Es un objetivo para futuros observatorios de ondas gravitacionales, ya que el efecto es pequeño y requiere observaciones de larga duración o detectores muy sensibles.
El efecto memoria es tan sutil que para una fusión típica de agujeros negros binarios, el desplazamiento permanente que deja en un detector como LIGO es solo aproximadamente una milmillonésima parte del diámetro de un protón.





