Un enlace químico que involucra hidrógeno, cuya conectividad afecta la probabilidad de salto de protones en conductores.Un enlace de hidrógeno es un enlace químico débil entre un átomo de hidrógeno unido covalentemente a un átomo electronegativo (como oxígeno o nitrógeno) y otro átomo electronegativo. No es un enlace covalente verdadero, sino una atracción electrostática crucial para la estructura y propiedades del agua, el ADN y las proteínas. La conectividad de estos enlaces determina la facilidad con la que los protones pueden saltar entre moléculas, lo cual es clave para las reacciones ácido-base y la conducción protónica en sistemas biológicos y de materiales.
El concepto de enlace de hidrógeno fue introducido por Wendell Latimer y Worth Rodebush en 1920, basándose en trabajos anteriores de Gilbert Lewis y otros sobre enlaces químicos.
El átomo de hidrógeno en un enlace polar (por ejemplo, O-H) tiene una carga parcial positiva, mientras que el átomo electronegativo (por ejemplo, oxígeno) tiene una carga parcial negativa. Esto crea una atracción electrostática entre el hidrógeno y un átomo electronegativo cercano. El enlace es direccional y relativamente débil (alrededor del 5-10% de un enlace covalente), pero colectivamente, los enlaces de hidrógeno pueden ser muy fuertes. En el agua, forman una red dinámica que se rompe y se reforma constantemente, permitiendo que los protones 'salten' a lo largo de la red mediante el mecanismo de Grotthuss.
Los enlaces de hidrógeno son esenciales en el diseño de fármacos, ya que determinan cómo se unen los medicamentos a las proteínas. También se aprovechan en la ciencia de materiales para crear polímeros autorreparables y en tecnologías de purificación de agua.
Los enlaces de hidrógeno son tan sensibles a su entorno que pueden usarse como 'huellas dactilares' para identificar diferentes moléculas de fármacos en espectroscopía.









