
El movimiento de las estrellas dentro de una galaxia, ya sea ordenado o caótico.El movimiento estelar se refiere al desplazamiento de las estrellas dentro de una galaxia, que puede clasificarse en términos generales como ordenado o caótico. El movimiento ordenado incluye la rotación coherente de las estrellas del disco alrededor del centro galáctico, mientras que el movimiento caótico surge de las interacciones gravitatorias con otras estrellas, nubes de gas o el potencial no axisimétrico de la galaxia. El estudio de la cinemática estelar —la distribución de velocidades y órbitas— revela la distribución de masa de una galaxia, incluida la presencia de materia oscura, y la historia dinámica de las estructuras galácticas.
El estudio sistemático del movimiento estelar comenzó a principios del siglo XX con los trabajos de Jacobus Kapteyn y James Jeans, quienes desarrollaron los métodos estadísticos para analizar las velocidades estelares. El concepto de materia oscura surgió de las observaciones de Fritz Zwicky en 1933 sobre los movimientos de los cúmulos de galaxias, y fue reforzado posteriormente por las mediciones de curvas de rotación de Vera Rubin en la década de 1970.
Las estrellas se mueven bajo la influencia del potencial gravitatorio de la galaxia, que está determinado por toda la materia —visible y oscura—. Al medir las posiciones y velocidades de muchas estrellas (mediante astrometría y espectroscopía), los astrónomos construyen perfiles de dispersión de velocidades y curvas de rotación. Las desviaciones del movimiento kepleriano esperado indican la presencia de masa no visible, como los halos de materia oscura. El movimiento caótico, por otro lado, surge de resonancias y perturbaciones, y puede estudiarse mediante la dinámica orbital y el análisis del espacio de fases.
El movimiento estelar se utiliza para mapear la estructura de la Vía Láctea, trazar la distribución de la materia oscura y detectar la influencia gravitatoria de los agujeros negros supermasivos en los centros galácticos.
El Sol orbita la Vía Láctea a unos 230 kilómetros por segundo, pero tarda aproximadamente 230 millones de años en completar una revolución completa, lo que significa que el Sol ha realizado unas 20 órbitas desde su nacimiento.








