Un proceso completo de carga y descarga de una batería recargable.Un ciclo de carga es una secuencia completa de carga de una batería recargable desde vacío hasta lleno y luego su descarga de vuelta a vacío. La vida útil de la batería se suele clasificar en ciclos de carga; por ejemplo, una batería clasificada para 500 ciclos puede someterse a 500 secuencias completas de carga y descarga antes de que su capacidad caiga por debajo de un umbral especificado. El concepto es central para entender la degradación de la batería, ya que cada ciclo provoca cambios estructurales microscópicos en los electrodos.
El concepto de vida útil en ciclos cobró importancia con la comercialización de las baterías de plomo-ácido en el siglo XIX, pero la comprensión moderna de la degradación inducida por ciclos en las baterías de iones de litio se desarrolló en la década de 1990, cuando estas baterías entraron en la electrónica de consumo.
Durante la carga, los iones de litio (en las baterías de iones de litio) migran del cátodo a través de un electrolito hasta el ánodo, donde se intercalan en la red cristalina del material. La descarga invierte este flujo, con los iones regresando al cátodo mientras los electrones viajan a través de un circuito externo, alimentando un dispositivo. Cada ciclo provoca una ligera expansión y contracción de los materiales de los electrodos, lo que conduce a microfisuras, pérdida de material activo y formación de una capa de interfase de electrolito sólido que consume litio. Estos efectos acumulativos reducen la capacidad con el tiempo.
Las clasificaciones de ciclos de carga guían el diseño de baterías para vehículos eléctricos, teléfonos inteligentes y almacenamiento en red, donde los ingenieros equilibran la densidad energética con la longevidad.
Los ciclos de carga parciales (por ejemplo, cargar del 20% al 80%) cuentan solo como una fracción de un ciclo completo, por lo que las aplicaciones de salud de la batería a menudo recomiendan evitar descargas completas.














