
Excitaciones cuasipartícula especiales en la superficie de un superconductor que se comportan como mitades de un electrón.Los modos de Majorana son cuasipartículas exóticas que emergen en los bordes de ciertos superconductores, comportándose como si fueran la mitad de un electrón. Son sus propias antipartículas, lo que significa que una partícula de Majorana es idéntica a su antipartícula. Estos modos son de gran interés para la computación cuántica topológica porque pueden almacenar información cuántica de manera no local, haciéndola robusta frente al ruido local.
El concepto fue propuesto por Ettore Majorana en 1937 como una solución real a la ecuación de Dirac. En materia condensada, Alexéi Kitáev introdujo un modelo de juguete en 2001 que mostraba cómo podían aparecer modos de Majorana en una cadena unidimensional. Desde 2012 se han reportado evidencias experimentales, pero la prueba definitiva sigue siendo objeto de debate.
En un superconductor, los electrones se emparejan formando pares de Cooper. Bajo condiciones específicas (por ejemplo, proximidad a un aislante topológico o un campo magnético), los electrones no apareados pueden formar estados ligados de Majorana en los extremos de un nanocable. Estos estados tienen energía cero y están protegidos por la topología, lo que significa que no pueden ser destruidos fácilmente por perturbaciones locales. El entrecruzamiento de estos modos—intercambiando sus posiciones—realiza compuertas cuánticas que son inherentemente resistentes a errores.
La aplicación principal es la computación cuántica topológica, donde los modos de Majorana sirven como qubits protegidos contra la decoherencia. También se estudian para su posible uso en memoria cuántica tolerante a fallos.
Debido a que los modos de Majorana son sus propias antipartículas, dos de ellos pueden 'aniquilarse' mutuamente, pero si se entrecruzan, el estado cuántico cambia de una manera que está topológicamente protegida.











