
Superconductividad en una fase topológica, que alberga modos de Majorana en los bordes.La superconductividad topológica es una fase de la materia donde un superconductor—un material con resistencia eléctrica nula—también exhibe orden topológico, lo que significa que sus funciones de onda electrónicas tienen una estructura global robusta frente a perturbaciones locales. La consecuencia más llamativa es la aparición de estados ligados de Majorana en los bordes o en los vórtices del material. Estas son cuasipartículas de energía cero que son sus propias antipartículas y obedecen estadísticas no abelianas, lo que las convierte en candidatas prometedoras para la computación cuántica tolerante a fallos.
La predicción teórica de los fermiones de Majorana en materia condensada fue realizada por Kitaev en 2001, quien propuso un modelo de juguete de un superconductor unidimensional de onda p. Los esfuerzos experimentales para realizarlos en heteroestructuras comenzaron en la década de 2010, con varios grupos reportando señales en nanocables y uniones de superconductor con aislante topológico.
La superconductividad topológica surge cuando la simetría de emparejamiento superconductor es no convencional, a menudo de onda p (triplete de espín) en lugar de la habitual onda s (singlete de espín). En tales sistemas, el volumen está completamente gapado, pero los bordes albergan modos de Majorana sin gap. Una forma común de lograr esto es combinando un superconductor convencional de onda s con un aislante topológico o un semiconductor con fuerte acoplamiento espín-órbita y un campo magnético. El efecto de proximidad induce un emparejamiento efectivo de onda p, y la fase topológica se caracteriza por un invariante topológico (por ejemplo, el índice Z₂). Los modos de Majorana están protegidos por el gap de energía, lo que los hace estables frente al desorden y la decoherencia.
La aplicación principal es la computación cuántica topológica, donde los modos de Majorana pueden ser trenzados para realizar compuertas cuánticas inherentemente resistentes a errores. También se estudian para su uso en metrología de alta precisión y como bloques de construcción para futuros dispositivos cuánticos.
Los fermiones de Majorana fueron propuestos por primera vez por Ettore Majorana en 1937 como partículas hipotéticas que podrían ser sus propias antipartículas, pero nunca se han observado como partículas fundamentales—solo como cuasipartículas emergentes en superconductores topológicos.


















