Una estrella hipotética alimentada por aniquilación de materia oscura en lugar de fusión nuclear, que potencialmente crece hasta tamaños supermasivos.Una estrella oscura es un tipo hipotético de estrella que no se alimenta de fusión nuclear, sino de la aniquilación de partículas de materia oscura. En el universo temprano, regiones de alta densidad de materia oscura podrían haber albergado tales estrellas, que habrían crecido hasta tamaños enormes —potencialmente miles de veces la masa del Sol— porque no dependían de la fusión para contrarrestar el colapso gravitacional. En cambio, la energía de la aniquilación de materia oscura proporcionaba el soporte de presión necesario.
El concepto de estrellas oscuras fue propuesto en 2007 por Katherine Freese, Douglas Spolyar y Paolo Gondolo. Sugirieron que las primeras estrellas del universo podrían haber sido impulsadas por la aniquilación de materia oscura, lo que podría explicar la existencia de agujeros negros supermasivos en el universo temprano.
Las partículas de materia oscura, si son sus propias antipartículas, pueden aniquilarse al colisionar, liberando energía. En un halo denso de materia oscura, esta energía podría calentar el gas ordinario (hidrógeno y helio) lo suficiente como para formar un objeto similar a una estrella. La estrella sería 'fría' en el sentido de que su temperatura superficial es baja (alrededor de 10,000 K) en comparación con las estrellas alimentadas por fusión, pero sería muy luminosa debido a su enorme tamaño. A medida que se consume la materia oscura, la estrella eventualmente se contraería y encendería la fusión, transformándose en una estrella normal o colapsando en un agujero negro.
Las estrellas oscuras son principalmente un concepto teórico utilizado para explicar la formación de agujeros negros supermasivos y las propiedades de las primeras galaxias. También son un objetivo para búsquedas observacionales, ya que tendrían firmas espectrales distintivas en el infrarrojo.
Las estrellas oscuras podrían crecer hasta alcanzar masas de 10 millones de masas solares, convirtiéndolas en algunas de las estrellas más grandes jamás imaginadas — superando con creces a las estrellas más masivas conocidas hoy en día, que rondan las 300 masas solares.


















