
La velocidad a la que la materia cae sobre el núcleo colapsado de una estrella durante una supernova.La tasa de acreción es la cantidad de materia que cae sobre un objeto compacto —como una estrella de neutrones, un agujero negro o una enana blanca— por unidad de tiempo. En el contexto de las supernovas, se refiere específicamente a la velocidad a la que el núcleo colapsado (una protoestrella de neutrones) acumula material de las capas exteriores en caída de la estrella moribunda. Esta tasa es un parámetro crítico para determinar la dinámica de la explosión: influye en la luminosidad de neutrinos, en la reactivación de la onda de choque estancada y en el destino final del núcleo —si se convierte en una estrella de neutrones o colapsa aún más hasta formar un agujero negro.
El concepto de acreción sobre un núcleo colapsado ha sido central en la teoría de supernovas desde la década de 1960, con desarrollos clave de Stirling Colgate, Richard White y, más tarde, de Hans Bethe y James Wilson en los años 80, quienes enfatizaron el papel del calentamiento por neutrinos y la acreción en el mecanismo de explosión.
Durante una supernova por colapso del núcleo, el núcleo interno colapsa hasta alcanzar densidades nucleares y rebota, enviando una onda de choque hacia afuera. El choque se detiene debido a las pérdidas de energía por emisión de neutrinos y por la fotodesintegración de núcleos pesados. La tasa de acreción sobre la protoestrella de neutrones determina cuánto material fresco continúa cayendo a través del choque, proporcionando energía y neutrinos que pueden reenergizar el choque. Si la tasa de acreción es alta, el choque puede reactivarse, lo que lleva a una explosión exitosa; si cae demasiado, el choque permanece estancado y el núcleo puede colapsar en un agujero negro.
La tasa de acreción es un insumo clave en las simulaciones numéricas de supernovas y en los modelos de binarias de rayos X y núcleos galácticos activos, donde determina la luminosidad observada y las propiedades espectrales.
En el primer segundo después del colapso del núcleo de una supernova, la tasa de acreción puede superar una masa solar por segundo —una velocidad que consumiría toda la Tierra en unos 20 minutos.


















